Un grupo de grandes empresas internacionales, entre ellas Google, McKinsey, Bain & Company y AVEVA, asumió compromisos de largo plazo para adquirir certificados vinculados al combustible sostenible de aviación que producirá → Infinium en una nueva planta proyectada en Texas, Estados Unidos. El acuerdo aporta una señal relevante para Uruguay: los futuros proyectos nacionales de hidrógeno y combustibles sintéticos necesitarán no solamente energía renovable y tecnología, sino también compradores internacionales capaces de respaldar financieramente las inversiones mediante contratos de largo plazo.
Los compromisos fueron estructurados por la → Sustainable Aviation Buyers Alliance (SABA) y están asociados al denominado Project Atlas de Infinium, una planta prevista en Texas con capacidad para producir aproximadamente 100.000 toneladas métricas anuales de combustible sostenible de aviación.
SABA informó oficialmente el 22 de septiembre que AVEVA, Bain & Company, Google, McKinsey y otros integrantes de la alianza asumieron compromisos anticipados de compra de certificados SAF vinculados a la producción futura de la instalación.
La operación tiene una característica particular: las empresas participantes no necesariamente recibirán físicamente el combustible. El e-SAF será entregado a → American Airlines, mientras los compradores corporativos adquirirán certificados que representan los atributos ambientales asociados a determinados volúmenes de combustible.
El combustible y el atributo ambiental pueden comercializarse por separado
El mecanismo utilizado se conoce como book and claim. Permite separar físicamente el combustible sostenible del beneficio ambiental que genera su utilización.
En este caso, American Airlines actuará como comprador físico del combustible y gestionará su logística. Las compañías participantes adquirirán certificados SAF —SAFc— y podrán asignarse las reducciones de emisiones correspondientes de acuerdo con las reglas del sistema utilizado.
Este modelo busca resolver un problema práctico. Los combustibles sostenibles de aviación todavía se producen en cantidades limitadas y no están disponibles en todos los aeropuertos. Transportarlos específicamente hasta el lugar donde vuela cada empresa compradora podría agregar costos, logística y emisiones.
Con el sistema de certificados, el combustible puede utilizarse donde exista infraestructura para hacerlo mientras el atributo ambiental es adquirido por empresas situadas en otros lugares. El mecanismo requiere sistemas de registro, trazabilidad y contabilidad capaces de evitar que una misma reducción de emisiones sea reclamada más de una vez.
SABA estima que los volúmenes contratados mediante esta operación permitirían respaldar una reducción superior a 212.000 toneladas de CO₂ equivalente. Se trata de una estimación de la alianza vinculada a los certificados contratados y no de emisiones eliminadas automáticamente por la construcción de la planta.
Los contratos buscan hacer financiable una planta que todavía debe construirse
Uno de los aspectos más relevantes de la operación es que Project Atlas todavía debe avanzar hacia su decisión final de inversión. Los acuerdos comerciales fueron diseñados precisamente para proporcionar al proyecto contratos de compra de largo plazo que puedan respaldar su financiamiento.
En proyectos industriales intensivos en capital, disponer anticipadamente de compradores reduce parte del riesgo comercial. Para bancos e inversores, un contrato de compra de varios años puede convertirse en una señal de que existirá demanda para la producción futura.
SABA sostiene que los contratos vinculantes y plurianuales obtenidos mediante la compra agregada colocan a Infinium en mejores condiciones para avanzar hacia la decisión final de inversión y conseguir el financiamiento necesario para construir la planta.
La alianza informa que hasta ahora ha agregado unos US$ 500 millones de demanda por certificados SAF entre más de 35 compañías participantes. El objetivo es concentrar demanda corporativa que, individualmente, podría resultar insuficiente para respaldar grandes instalaciones industriales.
Electricidad renovable y CO₂ para producir combustible de aviación
El e-SAF pertenece a una generación diferente de combustibles sostenibles de aviación. En lugar de depender exclusivamente de aceites usados, grasas u otras materias primas biológicas, los electrocombustibles utilizan electricidad renovable para producir hidrógeno y posteriormente combinan ese hidrógeno con carbono para sintetizar hidrocarburos líquidos.
Infinium describe su tecnología como un proceso que utiliza electricidad renovable y CO₂ recuperado para producir combustibles líquidos compatibles con infraestructuras y motores existentes.
La reducción efectiva de emisiones depende del origen de la electricidad, de la procedencia y tratamiento del carbono, de la eficiencia de los procesos industriales, del transporte y del conjunto del ciclo de vida. Por esa razón, no todos los combustibles sintéticos presentan automáticamente el mismo desempeño ambiental.
La compañía ya opera en Corpus Christi, Texas, Project Pathfinder, una instalación comercial de combustibles sintéticos que comenzó a funcionar en 2023. En agosto de 2026, Infinium y American Airlines realizaron además una demostración comercial utilizando e-SAF producido en esa planta para un vuelo entre Corpus Christi y Dallas-Fort Worth.
El combustible fue mezclado con combustible convencional y certificado conforme a las especificaciones correspondientes para su utilización en aeronaves e infraestructura existentes. Ese antecedente permite diferenciar la producción tecnológica ya demostrada por Infinium de Project Atlas, que corresponde a una nueva instalación de mucha mayor escala todavía en desarrollo.
El mercado internacional empieza a definir qué exigirá a los productores
La importancia del acuerdo trasciende a Infinium. Muestra cómo comienza a organizarse comercialmente un mercado internacional en el que producir un combustible con menor intensidad de carbono no será suficiente: será necesario demostrar su origen, cuantificar las emisiones de su ciclo de vida y certificar sus atributos ambientales.
Infinium prevé que parte de la producción de Project Atlas pueda cumplir los requisitos europeos aplicables a los combustibles renovables de origen no biológico, conocidos como RFNBO. Esto incorpora exigencias relacionadas con el origen de la electricidad renovable, el carbono utilizado y la trazabilidad del producto.
Para un potencial exportador, estas condiciones pueden resultar tan importantes como el costo industrial de producción. Un combustible que no pueda demostrar el cumplimiento de las normas exigidas por el mercado de destino puede perder acceso a determinados incentivos, obligaciones regulatorias o segmentos de compradores.
La experiencia tiene una conexión directa con la estrategia uruguaya
Uruguay definió al hidrógeno verde y sus derivados como uno de los componentes de su segunda transformación energética. La estrategia nacional considera tanto el abastecimiento del mercado interno como el desarrollo de una industria exportadora de derivados producidos a partir de electricidad renovable.
La hoja de ruta elaborada por el → Ministerio de Industria, Energía y Minería identifica como ventajas nacionales la disponibilidad de recursos renovables y de CO₂ biogénico, además de la posibilidad de desarrollar derivados del hidrógeno orientados a mercados internacionales.
La estrategia proyecta hacia 2040 el desarrollo de una industria capaz de alcanzar una facturación anual del orden de US$ 1.900 millones y generar más de 30.000 empleos. Estas cifras corresponden a escenarios y proyecciones de la hoja de ruta y no a inversiones o empleos actualmente confirmados.
Uruguay trabaja además en aspectos regulatorios, ambientales, logísticos y de certificación. Entre las líneas identificadas por el MIEM figura el análisis del cumplimiento de los requisitos europeos de certificación y sostenibilidad, un punto directamente relacionado con el tipo de mercado que comienza a construirse alrededor del e-SAF.
El CO₂ biogénico puede convertirse en otro activo de Uruguay
La conexión con Uruguay no se limita a la disponibilidad de electricidad renovable. El país posee corrientes de CO₂ biogénico provenientes de actividades agroindustriales, producción de bioetanol y procesos basados en biomasa.
En determinadas configuraciones tecnológicas, ese carbono puede convertirse en materia prima para producir metanol y combustibles sintéticos. Esta posibilidad también abre una línea de interés para la cadena forestal, debido a la disponibilidad de biomasa y carbono de origen biogénico asociado a algunos procesos industriales.
Su aprovechamiento no es automático. Para cada fuente deben estudiarse concentración y pureza del CO₂, tecnología de captura, distancia hasta las plantas de conversión, transporte, consumo energético y balance completo de emisiones.
Sin embargo, la combinación de electricidad renovable y carbono biogénico constituye precisamente una de las características que la estrategia uruguaya identifica como potencial ventaja para desarrollar derivados del hidrógeno.
La demanda puede ser tan decisiva como la tecnología
La experiencia estadounidense deja una señal relevante para los proyectos que se analizan en Uruguay. Una planta de combustibles sintéticos necesita resolver simultáneamente tecnología, energía, carbono, agua, infraestructura, permisos, financiamiento y mercado.
Los acuerdos de Project Atlas muestran una vía para resolver uno de esos componentes: compradores corporativos se comprometen anticipadamente con los atributos ambientales del combustible, mientras una aerolínea adquiere físicamente el producto.
Para Uruguay, que aspira a exportar derivados del hidrógeno, la experiencia constituye una referencia sobre cómo podrían estructurarse algunos mercados futuros. La competitividad no dependerá únicamente de producir hidrógeno barato. También será necesario establecer contratos de largo plazo, demostrar trazabilidad, cumplir las normas de los mercados compradores y encontrar mecanismos financieros capaces de convertir la demanda futura en inversiones actuales.
En ese sentido, la noticia de Texas aporta una dimensión adicional al debate uruguayo: la transición hacia combustibles sintéticos comienza mucho antes de que una planta entre en funcionamiento. Empieza cuando productores y compradores consiguen construir contratos suficientemente sólidos como para hacer posible su financiamiento.
Fuentes principales
ICI Forestal – Elaboración propia a partir de fuentes institucionales, empresariales y técnicas. 26 de septiembre de 2026.
