
El acuerdo firmado por el Gobierno con Solaria proyecta una inversión de US$ 5.700 millones para instalar centros de datos y generación solar en Uruguay. La iniciativa pone en juego tres capacidades que el país construyó durante años: energía renovable y confiable, conectividad digital y estabilidad institucional. La firma representa un logro de gestión del Gobierno actual y abre una nueva etapa para la economía digital.
El presidente → Yamandú Orsi anunció el 14 de octubre la firma de un acuerdo con la empresa española → Solaria Energía y Medio Ambiente para desarrollar un parque tecnológico de centros de datos con capacidad proyectada de 500 megavatios. El monto total anunciado, US$ 5.700 millones, fue presentado por el Gobierno como la mayor inversión recibida por Uruguay.
El proyecto comprende US$ 5.500 millones para los centros de datos y US$ 200 millones para instalar 350 megavatios de generación fotovoltaica. La primera etapa prevé 200 megavatios de centros de datos y la totalidad de la generación solar; una segunda fase sumaría otros 300 megavatios de capacidad tecnológica. Las instalaciones se distribuirían entre Canelones, San José y Florida, y operarían bajo el régimen de zona franca.
El Ejecutivo estima que la construcción generaría 3.100 puestos de trabajo —2.400 vinculados a los centros de datos y 700 a los parques solares— y que el proyecto completo sostendría 1.500 empleos permanentes. Son proyecciones asociadas al desarrollo previsto: su concreción dependerá del avance de las etapas y de las decisiones de inversión y ejecución.
Una negociación que se apoya en capacidades nacionales
La energía es el primer eje. Uruguay cuenta con una matriz de generación eléctrica que en años recientes se abasteció casi por completo con fuentes renovables. Esa condición no apareció de un día para otro: la política energética 2005–2030 comenzó a delinearse durante el primer Gobierno de Tabaré Vázquez, fue aprobada en 2008 y recibió respaldo multipartidario en 2010.
Ramón Méndez, director nacional de Energía entre 2008 y 2015, tuvo un papel central en el diseño y conducción de esa transformación. La planificación pública, el trabajo técnico de → UTE y la incorporación de generación privada permitieron ampliar la producción eólica y solar, diversificar fuentes y fortalecer la seguridad del sistema. Para una inversión intensiva en electricidad, contar con energía renovable y confiable es una ventaja concreta.
La conectividad constituye el segundo eje. La expansión de fibra óptica y de conexiones internacionales de → Antel ofrece infraestructura para transmitir y procesar grandes volúmenes de información. La empresa estatal informó que el 96 % de los hogares con acceso a internet cuenta con fibra óptica. El desarrollo de centros de datos exige, además de energía, redes capaces de sostener servicios digitales permanentes.
El tercer eje es la estabilidad institucional, jurídica y macroeconómica que Orsi señaló como una condición para invertir a largo plazo. La continuidad de políticas públicas y la capacidad de construir acuerdos forman parte de esa oferta. En ese marco, el Gobierno actual concretó y firmó el acuerdo; las transformaciones anteriores ayudaron a crear las condiciones que hoy el país presenta a los inversores.
Del anuncio a la ejecución
La firma y la definición de una inversión total distinguen este anuncio de una expresión preliminar de interés. Sin embargo, el acuerdo completo y el plan de financiación no se han difundido públicamente en las fuentes consultadas. También deberán conocerse el cronograma integral, las autorizaciones, las condiciones de conexión a las redes y los compromisos laborales. El monto y los empleos comunicados describen el proyecto previsto, no resultados ya alcanzados.
La comparación con HIF Global en Paysandú requiere atender a las etapas: HIF informó que su memorando con el Gobierno establece una hoja de ruta hacia una futura decisión final de inversión, y en 2026 presentó documentación para el proceso de autorización ambiental. El acuerdo firmado con Solaria constituye un hito institucional concreto; por sí solo, tampoco permite afirmar que la financiación y la construcción estén completadas.
Solaria ya tiene antecedentes en Uruguay con las plantas solares Yarnel y Natelu, desarrolladas desde mediados de la década de 2010 y operativas desde 2018. El nuevo acuerdo ampliaría esa presencia hacia infraestructura digital. El desafío será transformar la firma en obras, actividad tecnológica, empleo y nuevos servicios, aprovechando las capacidades energéticas y de conectividad acumuladas por el país.
Fuentes principales
→ El Observador. (2026, 14 de octubre). Orsi anuncia la mayor inversión en la historia de Uruguay.
→ UTE. (2019, 9 de septiembre). De gestionar los apagones a la revolución energética.
→ Antel. (2026). Antel conectará a más de 100 pueblos en los próximos dos años.
ICI — Elaboración propia a partir de fuentes oficiales, empresariales y periodísticas. 15 de octubre de 2026.
