
Uruguay combina una elevada productividad agropecuaria con niveles de pobreza rural inferiores al promedio regional. Sin embargo, el Reporte de Economía y Desarrollo 2026 de CAF advierte que persisten desafíos de informalidad laboral, calidad de los servicios y adaptación climática para transformar esas fortalezas en mejores condiciones de vida.
La capacidad de producir y exportar no describe por sí sola las oportunidades disponibles para quienes viven en el campo. Esa relación entre desempeño económico y bienestar territorial fue uno de los ejes de la presentación en Montevideo del Reporte de Economía y Desarrollo (RED) 2026 de → CAF —banco de desarrollo de América Latina y el Caribe—, realizada el 22 de octubre.
Titulado Raíces del futuro: el nuevo mundo rural de América Latina y el Caribe, el documento está disponible desde abril. Su presentación en Uruguay permitió examinar las particularidades nacionales dentro de una agenda regional que integra producción, empleo, infraestructura, servicios y sostenibilidad.
Según la síntesis difundida por CAF para el encuentro, alrededor del 4% de la población uruguaya reside en áreas rurales, mientras que las cadenas agropecuaria, agroindustrial y forestal explican aproximadamente dos tercios de las exportaciones. Son indicadores de alcance diferente: esas cadenas también emplean personas y desarrollan actividades industriales y logísticas en localidades urbanas.
Productividad y condiciones de trabajo
CAF ubica a Uruguay entre los países con mayor productividad agropecuaria de la región, con unos US$ 29.000 por trabajador, y señala un capital productivo cercano a US$ 60.000 por trabajador. La primera cifra refiere al resultado de la actividad; la segunda, a los recursos productivos disponibles. Ninguna equivale al salario que percibe una persona.
La distinción importa al evaluar cómo se distribuyen los beneficios de la modernización. El reporte sitúa la informalidad en cuatro de cada diez trabajadores rurales uruguayos, frente a siete de cada diez en el promedio regional. La comparación muestra una posición relativamente favorable, pero también una brecha persistente en formalización y protección social.
El indicador corresponde al ámbito rural y no debe trasladarse automáticamente al conjunto del empleo agropecuario o forestal. Tampoco permite atribuir una misma situación a todos los rubros, empresas o departamentos.
Menor pobreza, con una referencia metodológica específica
De acuerdo con la comparación presentada por CAF, la pobreza alcanza al 5,6% de la población rural uruguaya y al 6,7% de la urbana, utilizando la línea internacional de US$ 6,85 diarios empleada por el estudio. El promedio rural regional se ubica en el 34%.
Estos resultados colocan a Uruguay entre los pocos países analizados donde la pobreza rural es inferior a la urbana. Deben leerse dentro de la metodología del reporte: no sustituyen las estimaciones oficiales realizadas con la línea nacional de pobreza ni representan necesariamente observaciones correspondientes a 2026.
La infraestructura debe traducirse en servicios efectivos
En conectividad vial, el informe señala que el 73% de la población rural uruguaya vive a menos de dos kilómetros de una ruta pavimentada. El dato describe proximidad de las personas a esa infraestructura; no significa que el 73% de la caminería rural esté pavimentada ni garantiza, por sí solo, acceso adecuado a todos los servicios.
Durante la apertura, José Manuel Arenas, de la → Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP), vinculó la descentralización con las posibilidades de construir un proyecto de vida en los territorios. Su planteo situó el debate en la relación entre generación de riqueza, igualdad de oportunidades y cohesión territorial.
La agenda del reporte combina infraestructura con capacidades humanas e inclusión laboral. Por ello, evaluar el desarrollo rural exige observar tanto las condiciones para producir como el funcionamiento y la calidad de los servicios que utilizan los hogares.
Diversificación y adaptación climática
CAF destaca el desarrollo forestal como una transformación asociada a políticas sostenidas y señala oportunidades de diversificación mediante bioenergía, energías renovables y turismo rural. Al mismo tiempo, identifica la incorporación de tecnología y la ampliación del riego como herramientas de adaptación climática; este último alcanza al 12% del área cultivada, según los datos presentados.
Este enfoque complementa el antecedente de → ICI sobre trazabilidad e inserción comercial del agro uruguayo. Aquí, la cuestión central es cómo acompañar la competitividad productiva con empleo formal, capacidades y servicios que permitan sostener la vida en los territorios rurales.
Fuentes principales
ICI Forestal – Elaboración propia a partir de fuentes verificadas. 26 de octubre de 2026.
