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Estudiantes de Biotecnología de la Universidad de la República participaron en una jornada de campo en Río Negro para estudiar la recuperación del bosque nativo, evaluar las características de un algarrobal y conocer herramientas de gestión forestal. La actividad, desarrollada el 16 de octubre con apoyo de la Dirección General Forestal, permitió relacionar la conservación de estos ecosistemas con la formación académica en secuestro de carbono.

La conservación del bosque nativo requiere conocer qué sucede dentro de cada ecosistema: cómo se regenera la vegetación, qué especies lo integran, cuál es su estado de conservación y qué prácticas de manejo pueden favorecer su permanencia. Esos fueron algunos de los temas abordados durante una recorrida técnica realizada el viernes 16 de octubre de 2026 en dos predios rurales del departamento de Río Negro.

La actividad reunió a estudiantes de la Licenciatura en Biotecnología de la → Universidad de la República (Udelar) y a técnicos de la → Dirección General Forestal (DGF) del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca.

La jornada se realizó en el marco del curso Introducción a la Biología II, específicamente del taller de Secuestro de Carbono. Estuvo a cargo del ingeniero agrónomo Agustín Bóffano Chebataroff, técnico regional de la DGF, y de la doctora Christine Lucas, responsable del taller universitario.

El MGAP difundió la experiencia el 20 de octubre y destacó el intercambio entre estudiantes, técnicos y productores rurales, quienes facilitaron el acceso a los establecimientos visitados.

Primera recorrida: observar la recuperación del bosque nativo

La primera visita se desarrolló en un área incluida en un plan de recuperación de bosque nativo. Allí los participantes observaron procesos de regeneración natural y analizaron aspectos relacionados con la conservación de la vegetación.

La regeneración natural es el proceso mediante el cual un bosque incorpora nuevos individuos a partir de semillas, brotes y otros mecanismos propios de las especies presentes. Su evolución depende de factores como la disponibilidad de plantas reproductoras, las condiciones del suelo, la humedad, la competencia entre especies y las presiones que actúan sobre la vegetación.

Evaluar ese proceso permite comprender si el bosque dispone de condiciones para mantener o recuperar su estructura. No alcanza con identificar árboles adultos: también importa observar la presencia de ejemplares jóvenes y las posibilidades de que continúen desarrollándose.

La información oficial no identifica la superficie del área visitada, la antigüedad del plan de recuperación ni resultados cuantitativos de la regeneración. Por lo tanto, la jornada debe interpretarse como una instancia de observación y aprendizaje, no como la presentación de resultados definitivos de un programa de restauración.

Un algarrobal como espacio de evaluación forestal

La segunda parte de la recorrida tuvo lugar en un bosque de parque asociado a un algarrobal. En ese ambiente, los estudiantes realizaron tareas de caracterización cualitativa y cuantitativa de un sector de la vegetación.

Los bosques de parque presentan una estructura diferente de la de los montes cerrados: los árboles se distribuyen con espacios abiertos entre sus copas y conviven con vegetación herbácea y otros componentes del paisaje.

Su evaluación puede considerar la composición de especies, la distribución de individuos, las características de la cobertura vegetal y las señales de regeneración o alteración. Estos elementos contribuyen a describir la integridad del ecosistema y a orientar decisiones de manejo.

Según el MGAP, el trabajo desarrollado en el algarrobal buscó evaluar sus características, integridad y relevancia ambiental. La publicación no aporta inventarios de especies, densidades de árboles ni valores de carbono obtenidos durante la visita.

Qué relación existe entre el bosque nativo y el carbono

La inclusión de la actividad en un taller universitario de secuestro de carbono vincula el estudio de la vegetación con uno de los procesos fundamentales de los ecosistemas forestales: la incorporación y el almacenamiento de carbono.

Durante su crecimiento, los árboles incorporan carbono a través de la fotosíntesis y lo almacenan en distintos componentes de su biomasa. Los bosques también mantienen carbono en raíces, restos vegetales y suelos, aunque la cantidad y permanencia de esas reservas varían según las características del ambiente y su manejo.

La conservación de un bosque existente y la recuperación de áreas degradadas pueden contribuir a mantener esas reservas y, bajo determinadas condiciones, aumentarlas. Sin embargo, para cuantificar el carbono almacenado o estimar cambios a lo largo del tiempo se necesitan mediciones, metodologías definidas y seguimiento.

La jornada de Río Negro no fue presentada por el MGAP como una medición de captura de carbono ni como un proyecto de generación de créditos de carbono. Su objetivo principal fue formativo, mediante la observación de situaciones reales de manejo y evaluación del bosque nativo.

Registro Nacional y planes de manejo: herramientas para conservar

Durante ambas visitas también se abordaron instrumentos de gestión utilizados en Uruguay, entre ellos el Registro Nacional de Bosque Nativo y los planes de manejo.

El Registro Nacional de Bosque Nativo permite identificar y formalizar la información sobre estas superficies. La Dirección General Forestal dispone de procedimientos específicos para su inscripción y actualización, así como para la presentación de planes de manejo.

El registro tiene implicancias administrativas y puede dar acceso a beneficios tributarios establecidos en la normativa, siempre que se cumplan las condiciones correspondientes.

Por su parte, los planes de manejo permiten establecer criterios técnicos para determinadas intervenciones y aprovechamientos del bosque, procurando compatibilizar su utilización con la conservación del recurso.

El → Sistema Nacional de Información de Bosques reúne herramientas digitales para el registro, la actualización de áreas y la tramitación de planes de manejo. Su utilización forma parte de la gestión administrativa y técnica del bosque nativo uruguayo.

La reglamentación europea también llegó al trabajo de campo

Otro de los temas tratados fue la reglamentación de la Unión Europea sobre productos libres de deforestación, conocida por su sigla EUDR.

Esta normativa establece requisitos vinculados al origen y la trazabilidad de determinados productos y materias primas comercializados en el mercado europeo. Su aplicación puede exigir información sobre los lugares de producción y el cumplimiento de condiciones relacionadas con la deforestación y la legislación del país de origen.

La relación entre estas exigencias y la gestión forestal vuelve especialmente relevante disponer de información territorial confiable, registros actualizados y mecanismos de seguimiento de los cambios de uso del suelo.

La publicación oficial no informa que durante la jornada se haya realizado una auditoría de cumplimiento de la EUDR ni una certificación de establecimientos. El tema fue incorporado como parte de la formación y el intercambio técnico.

Formación universitaria y gestión del territorio

La experiencia de Río Negro reunió tres componentes que suelen estudiarse por separado: la dinámica ecológica del bosque, las herramientas públicas de conservación y los conocimientos científicos relacionados con el carbono.

Para los estudiantes de Biotecnología, observar ambientes reales permite comprender la complejidad de los procesos biológicos fuera del laboratorio. Para los técnicos forestales, el intercambio con la universidad ofrece un espacio para presentar procedimientos de evaluación y manejo utilizados en el territorio.

La participación de productores rurales también resulta importante, porque buena parte del bosque nativo uruguayo se encuentra en establecimientos donde convive con actividades agropecuarias. Las decisiones de conservación y manejo requieren, por lo tanto, conocimiento técnico y coordinación con quienes administran esos predios.

La Dirección General Forestal manifestó su disposición a continuar desarrollando actividades de formación e intercambio con instituciones académicas. No se anunciaron fechas para nuevas jornadas ni un programa adicional de investigación derivado de esta recorrida.

La actividad del 16 de octubre deja una enseñanza concreta: conservar el bosque nativo exige observar su estado, comprender sus procesos de regeneración y contar con instrumentos adecuados para orientar el manejo. La formación técnica en el propio territorio constituye una parte de ese trabajo, aunque los resultados ambientales deben evaluarse mediante estudios y seguimiento posteriores.

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