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Arpulp proyecta una planta de celulosa de US$ 2.000 millones frente a Paraguay

Arpulp S.A. anunció una inversión de US$ 2.000 millones para instalar en Ituzaingó, Corrientes, una planta de celulosa fluff con capacidad proyectada de 800.000 toneladas anuales. La obra, frente a Ayolas, abre expectativas industriales y logísticas para la región.El proyecto fue presentado como una de las mayores inversiones privadas en la historia reciente de Corrientes.

Según informó la empresa y difundieron medios argentinos, la planta se instalará en el Parque Industrial de Ituzaingó, sobre el corredor del río Paraná, y apunta a producir celulosa fluff de fibra larga, un insumo utilizado en productos absorbentes como pañales, higiene femenina y soluciones para incontinencia.

La escala prevista coloca al emprendimiento en otra dimensión para la foresto-industria argentina. La Nación informó que el gobernador Juan Pablo Valdés presentó la inversión junto a Alejandra Aranda, CEO de Arpulp, y que el complejo tendría capacidad para producir 800.000 toneladas anuales, con una estimación de 13.000 empleos entre directos e indirectos.

La celulosa fluff no es una pasta común. Se obtiene principalmente de fibra larga de coníferas y se utiliza por su capacidad de absorción, volumen y comportamiento en productos sanitarios. Esa especialización explica que el proyecto no apunte solo a procesar madera, sino a ingresar en un segmento de mayor valor agregado dentro de una cadena global dominada por pocos proveedores.

La ubicación tiene valor estratégico. Ituzaingó se encuentra en el norte correntino, frente a Ayolas, Paraguay, y cerca del complejo hidroeléctrico de Yacyretá. Desde el lado paraguayo, medios especializados remarcaron que la obra puede abrir oportunidades para servicios, logística, transporte, provisión forestal e integración regional, especialmente si se articula con el desarrollo de plantaciones y capacidades industriales del sector forestal paraguayo.

El proyecto también se inscribe en una dinámica más amplia de crecimiento forestal en el Cono Sur. La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de Argentina informó en 2025 que la superficie de plantaciones forestales del país alcanzó 1.326.478 hectáreas, con el crecimiento reciente concentrado principalmente en las provincias mesopotámicas y en especies como pino y eucalipto.

Paraguay observa esa expansión desde una posición complementaria. El Instituto Forestal Nacional señaló que el país cuenta con más de 5 millones de hectáreas con alto o muy alto potencial para plantaciones forestales, una base que todavía está lejos de su máximo desarrollo industrial. Ese dato explica por qué una planta de gran escala frente a Ayolas puede ser leída no solo como una inversión argentina, sino como un posible punto de articulación productiva regional.

De todos modos, el anuncio todavía debe atravesar etapas críticas. Argentina Forestal informó que durante 2026 la prioridad será avanzar en estudios de impacto ambiental, permisos regulatorios, ingeniería financiera y búsqueda de socios estratégicos. Las obras civiles se proyectan para una etapa posterior, entre 2028 y 2029, con la meta de llegar a operación hacia 2030.

Ese punto es clave porque una planta de celulosa de esta escala no se define únicamente por inversión y empleo. También exige garantías ambientales, acceso sustentable a madera, agua, energía, transporte fluvial, tratamiento de efluentes, permisos públicos y financiamiento de largo plazo. La propia empresa sostuvo que deberá completar estudios ambientales profundos y cerrar financiamiento estratégico antes de pasar a la fase de construcción.

El contexto internacional favorece la lectura industrial del proyecto. La FAO informó que en 2024 la producción mundial de pulpa de madera creció 3% y el comercio internacional alcanzó un máximo histórico de 73 millones de toneladas, con parte del aumento de oferta originado en China y Sudamérica, especialmente Brasil, Chile y Uruguay.

Si se concreta, Arpulp puede marcar un punto de inflexión para Corrientes y para el corredor forestal del Mercosur. La inversión permitiría transformar madera de pino en un insumo sanitario global, sumar escala exportadora y generar una nueva demanda de logística, servicios, energía y empleo calificado. Para Paraguay, la cercanía abre una oportunidad concreta: integrarse a una cadena industrial que puede cruzar el Paraná y convertir a la región Ituzaingó-Ayolas en un nuevo nodo foresto-industrial.

UYPRESS -Montevideo - URUGUAY - 27 Abril 2026