Acuerdo Mercosur-UE: Qué cambia desde el 1° de mayo en aranceles
Solo una parte del comercio se liberaliza de inmediato, mientras el resto seguirá bajando por años.El acuerdo comercial entre Mercosur y la Unión Europea, en aplicación provisional desde el 1 de mayo de 2026, inaugura una nueva etapa en el comercio entre ambos bloques.Desde el primer día, solo entre un 14 % y un 15 % de las importaciones provenientes de la Unión Europea queda completamente libre de aranceles. Este grupo incluye principalmente bienes considerados de baja sensibilidad para las economías del Mercosur.
El rubro más destacado es el de las bebidas destiladas. Según el anexo arancelario del acuerdo, productos como el whisky (HS 22083000) ingresan con arancel cero desde el inicio (paga 20% en Uruguay), al estar incluidos en la categoría de desgravación inmediata. Los whiskies europeos podrían ganar competitividad frente a los estadounidenses especialmente en gama media donde está el mayor volumen.
En el caso de otros espirituosos, si bien la mayoría también se liberaliza, algunos productos específicos pueden estar sujetos a cuotas, lo que limita el acceso pleno a determinados volúmenes. Esto no implica necesariamente una baja proporcional en el precio final, ya que continúan vigentes impuestos internos y otros costos a lo largo de la cadena comercial.
También ingresan sin arancel ciertos pescados y mariscos congelados, como bacalao y algunos tipos de atún, junto con frutos secos preparados como almendras y avellanas. A esto se suma el café sin tostar, un insumo clave para la industria regional.
Otro componente relevante es el de insumos productivos. Los cueros y pieles en bruto quedan completamente liberalizados desde el inicio, al igual que algunos aditivos para alimentación animal y productos industriales de baja sensibilidad. En menor medida, también se incluyen agua mineral y algunas bebidas funcionales. Fuera de este grupo, la gran mayoría de los productos europeos como autos, cervezas, vinos, maquinaria, textiles o lácteos no accede al arancel cero inmediato. En cambio, comienzan un proceso de reducción progresiva que puede extenderse entre 8 y 15 años. En sectores sensibles como el lácteo, la apertura se limita a cuotas, manteniéndose altos aranceles fuera de esos cupos.
Del Mercosur a Europa con arancel cero
En contraste, la Unión Europea aplica una liberalización mucho más amplia desde el inicio. Aproximadamente el 92 % de las exportaciones del Mercosur accede a eliminación arancelaria, aunque este dato debe leerse con cautela. Una parte relevante de los productos de mayor interés como carne bovina, etanol, azúcar o arroz no entra bajo libre comercio pleno, sino a través de cuotas limitadas. Esto implica que, si bien formalmente el acceso mejora, en la práctica el volumen exportable sin arancel está restringido.
En el plano industrial, ingresan sin arancel autopartes, fertilizantes y ciertos químicos básicos. Un rubro especialmente relevante para Uruguay es la lana, en particular los tops de lana peinada, que obtienen acceso libre inmediato al mercado europeo. Asimismo, productos como harina de soja, maíz y otros insumos agrícolas quedan liberalizados desde el comienzo.
La disputa por las cuotas
Uno de los puntos más sensibles del acuerdo no está en Bruselas, sino dentro del propio Mercosur: cómo se reparten las cuotas de exportación hacia Europa. Esto afecta especialmente a productos como carne bovina, etanol y azúcar, donde el acceso no es totalmente libre sino limitado por volúmenes. La distribución de esos cupos genera tensiones entre países, ya que todos buscan maximizar su participación.
Las diferencias surgen porque cada país tiene intereses productivos distintos. Brasil busca una porción grande en carne, etanol y azúcar, Argentina también presiona fuerte en carne y agroindustria, mientras que Uruguay apunta a segmentos de mayor valor, como carne de calidad, lácteos y lana. Paraguay, por su parte, busca no quedar relegado. Dado que las cuotas son limitadas, el volumen negociado no alcanza para satisfacer plenamente a todos los socios, lo que obliga a repartir. En este contexto, se manejan distintos criterios: asignación según historial exportador, distribución por competitividad o calidad, y mecanismos de “pool regional”, donde parte de la cuota se reparte dinámicamente según el desempeño. En la práctica, esto implica que el beneficio real del acuerdo no dependerá solo de lo firmado con Europa, sino también de cómo el Mercosur distribuya internamente esas oportunidades.
