represa de Casupá en medio de una sequíaProductores de Lavalleja y Florida reclaman información por la represa de Casupá en medio de una sequía “tremenda”

La sequía vuelve a golpear la cuenca del arroyo Casupá mientras productores de Lavalleja y Florida reclaman información y diálogo con el gobierno por una represa que podría inundar campos y dejar a pequeños establecimientos divididos e inviables.

En un comienzo de 2026 marcado por la falta de agua en el este del país, productores de Lavalleja y Florida vuelven a manifestar su preocupación por el avance del proyecto de la represa de Casupá, una obra que —según advierten— podría afectar directamente la viabilidad de pequeños establecimientos rurales si no se aclaran a tiempo sus alcances y consecuencias.

Así lo expresó en Valor Agregado de radio Carve, Álvaro Rivadavia, productor de Lavalleja, quien describió un panorama de sequía en la cuenca del arroyo Casupá y cuestionó la falta de información oficial sobre el estado del proyecto y los pasos previstos para este año.

Rivadavia señaló que, si bien hace aproximadamente una semana se registraron precipitaciones de entre 40 y 50 milímetros que “paliaron un poco lo dramático de la situación”, la última tormenta no dejó agua en la zona de la cuenca. “Cero directamente. Hubo algún trueno y nada más”, afirmó.

El productor remarcó que el problema no es solo la situación de las pasturas en una época estacionalmente más compleja, sino especialmente el estado de las fuentes de agua. “A nivel de las aguas es tremendo”, aseguró.

Según relató, el arroyo Casupá —sobre el cual se proyecta la represa— se encuentra actualmente sin circulación. “Está cortado, directamente no tiene circulación, no corre el agua. No está seco como en el 2022, pero está cortado”, explicó.

Consultado sobre avances concretos del proyecto, Rivadavia afirmó que los productores siguen “en la misma situación” que meses atrás. Dijo que desde hace tres o cuatro meses no reciben información directa y que tampoco han visto novedades públicas a través de la prensa.

“Nosotros seguimos con las mismas demandas del primer día: queremos información”, subrayó.

En ese sentido, recordó que en septiembre u octubre la OSE envió una comisión de funcionarios que se reunió con algunos vecinos. Sin embargo, sostuvo que el encuentro dejó más dudas que certezas. “Por lo que notamos, vinieron para informarse ellos, y nos dimos cuenta que tenían muy poco desarrollo del proyecto”, indicó.

De acuerdo con su testimonio, aún no habría un plan de obra claro, y el estudio de impacto ambiental —clave para iniciar procesos como expropiaciones— recién podría estar pronto en mayo, aunque aclaró que esa fecha no fue comunicada oficialmente. “En concreto y oficialmente no sabemos nada”, puntualizó.

Rivadavia advirtió que la afectación del proyecto no se limita únicamente a los campos que quedarían bajo el agua del futuro embalse. Según explicó, existen al menos dos grandes grupos de productores perjudicados.

Por un lado, están quienes serían directamente inundados por el lago, y que en teoría serían compensados económicamente por el área afectada, además del lucro cesante. “Deberían pagarnos por el lucro cesante que nos van a generar”, afirmó.

Pero también existe un segundo grupo, que —según planteó— podría quedar en una situación incluso más crítica: productores que no serían inundados, pero que hoy tienen fracciones de campo a ambos lados del arroyo y utilizan pasos habituales para cruzarlo. Con el embalse, esas fracciones quedarían separadas por el lago, obligando a recorrer distancias enormes para manejar el establecimiento.

“Van a tener que hacer un rodeo de 50 a 60 kilómetros por Cerro Colorado y La Cuchilla”, explicó. Y agregó que para un productor con “30 o 40 hectáreas de cada lado” esa logística se vuelve inviable: “Cuando tenga que llevar una vaca o traer un toro, tiene que pagar un flete”.

En ese escenario, sostuvo, el productor queda “con el peor de los mundos”: no recibe compensación porque no se le expropia ni se le inunda, pero su actividad queda comprometida. “Le están directamente inviabilizando su actividad como ganadería”, advirtió.

Reclamo de diálogo con el gobierno: “No nos contestó ninguna pregunta”
Rivadavia también cuestionó la falta de intercambio con autoridades nacionales. Indicó que solicitaron reuniones desde el inicio del proceso, incluyendo un pedido para ser recibidos por el presidente Yamandú Orsi, pero hasta el momento no han tenido respuestas.

“No nos ha manifestado ninguna señal, ni con Orsi ni con su equipo más inmediato”, expresó, mencionando también a Alejandro Sánchez. Agregó que tampoco fueron recibidos por el ministro Alfredo Fratti (o autoridades del área) y que el vínculo con el director de OSE no permitió un intercambio real.

“Ortuño apareció de un día para el otro, estuvo un rato con un grupo de vecinos, no nos contestó ninguna pregunta y se fue”, relató.

A pesar del malestar, Rivadavia sostuvo que los productores quieren aportar información para mejorar la toma de decisiones. “Queremos apostar a que acá hay buena intención”, dijo, aunque advirtió que el problema estaría en que se están tomando decisiones “basadas en informaciones que no son correctas”.

El productor enfatizó que la incertidumbre creciente es uno de los principales impactos del proyecto tal como se viene manejando. “Si se sigue avanzando con el proyecto, lo único que están generando acá es cada vez más incertidumbre”, afirmó.

Según explicó, el efecto no es igual para todos. Para quienes tienen mayor escala puede ser “una contrariedad” o “un problema”, pero para el productor chico puede significar un cambio total de vida.

“Al productor que le van a tapar todo el campo, realmente le van a cambiar la vida”, sostuvo, reclamando mayor empatía. Incluso comparó la situación con vivir bajo una amenaza permanente: “A ver cómo ellos estarían reaccionando a la falta de noticias e información oficial”, cuestionó.

Diario EL PAIS -Montevideo - URUGUAY - 16 Enero 2026