Sergio AbreuHidrovía y flexibilización; claves de una nueva agenda para el Mercosur, mientras se espera "a la brevedad" el acuerdo con la UE

Para Sergio Abreu, Estados Unidos puso sus ojos en América Latina tratando de recuperar espacio en una zona donde China se instaló como principal socio en la última década.Sergio Abreu planteará en el Foro de CAF a fines de enero en Panamá, la necesidad de definir una estrategia que permita aprovechar todo el potencial de la hidrovía Paraguay-Paraná.

“Para ello se necesitan recursos y por ello el lugar elegido, pero además, voluntad política y definiciones estratégicas de los gobiernos y actores privados de los países involucrados”, sostuvo el Secretario General de Aladi. Abreu señaló, asimismo, que luego del fracasado intento de firmar el acuerdo Mercosur-Unión Europea en diciembre, confía en que se avance en este mes de enero. Advirtió además, sobre la falta de acciones para la facilitación de comercio e infraestructuras, lo que conduce “a la irrelevancia” de Latinoamérica. En relación con la organización que encabeza, Abreu recordó que Venezuela “hace diez años” que abandonó Aladi, y que su objetivo será “reintegrarla” al sistema latinoamericano. A continuación, un resumen de la entrevista.

—Una vez más, el acuerdo Mercosur-Unión Europea fue postergado; ¿sigue confiando en que se firme el acuerdo?

—La Cumbre del Mercosur sin la posibilidad de la concreción del acuerdo con la Unión Europea dejó un mal sabor, sin dudas. Sobre todo por la falta de credibilidad que genera, una vez más. Europa ha incumplido la decisión firmada en diciembre de 2024, es toda una señal de debilidad propia de los europeos. El Mercosur cerró la cumbre con una declaración político institucional y el mensaje ha sido, esperar el tiempo que ha pedido Europa. Yo creo que se va a concretar, quiero pensar que no demorará mucho que la UE protocolice el acuerdo.
Y ojalá los países del Mercosur entiendan la necesidad de la flexibilidad y Uruguay puede avanzar en el CPTPP.
Pero este período ha cerrado con otro tema delicado y que habla de los problemas internos…

—¿A qué se refiere?

—Brasil recortó los montos de fondos de FOCEM, destinados a asistir con recursos para obras a los más socios menores, en atención a las asimetrías estructurales del bloque. Eso no va en el sentido de avanzar en la integración.
En lo personal, también me resulta muy preocupante lo poco que se avanza en materia de Hidrovía, la que debería ser la columna vertebral del Mercosur, Un proyecto de 25 años, un verdadero activo geopolítico, pero que carece de gobernanza ejecutiva y de visión estratégica compartida. Y no se termina de asumir como proyecto estratégico regional.
En la reunión de CAF de fines de enero en Panamá, voy a hace run planteo sobre la Hidrovía.

—¿Cuál será ese planteo?

—La idea es, aprovechando la capacidad de financiamiento de la CAF, en una reunión donde además estará el presidente Lula, voy a hacer un planteo de carácter político para trabajar en forma conjunta y estratégica en todos los sistemas de transporte multimodal, poniendo énfasis en la Hidrovía. Voy a convocar a una conferencia de evaluación sobre estos temas, donde participen los países involucrados, para avanzar en definiciones. Y voy a convocar a una reunión de los actores privados que tienen que ver con la Hidrovía en el ámbito de la Aladi para discutir los caminos por dónde podemos avanzar.

—En materia de comercio e integración, cerró un año más con América Latina escasamente integrada y un Mercosur sin avances…

—No hay una América Latina, son varias. En la región influyen fuertemente la geopolítica y la geografía, pero también el nivel de desarrollo de los países y en particular las asimetrías. Entonces, todo lo que pensamos como una integración latinoamericana, es bastante más complejo de lo que parece. El punto es que, siendo el continente más desigual del planeta, teniendo la tasa de homicidios más alta del mundo, ante un enemigo que está manejando cientos de miles de millones de dólares por año, que es no solo el narcotráfico, sino el crimen organizado, hay fracturas que nos impiden actuar en conjunto,
No tenemos como objetivo una estrategia común de la región, que puede materializarse a través de los acuerdos existentes en Aladi. ¿Y por qué? Entre otras cosas, porque hoy la globalización lleva a la mayoría de los países a tener a China como su principal socio comercial. Hay una fuga hacia el mercado externo, que viene anestesiando todo lo que podríamos hacer nosotros en materia de integración. El comercio intra-Aladi es tan solo el 11% promedio para nuestros países.
La región está sufriendo el peligro de la irrelevancia. Lo he dicho otras veces: si no hay inversión, no hay comercio. Si no hay comercio, no hay empleo. Si no hay empleo, no hay paz social. Ese riesgo lo estamos viviendo en varios de nuestros países.

—¿Falta voluntad política?

—Si hubiera voluntad política, podríamos avanzar en dos aspectos que considero centrales: la facilitación de comercio y las infraestructuras. En materia de comercio recientemente hemos logrado un acuerdo en materia de cosméticos y artículo del hogar, una liberación arancelaria que significa para todos los países de Aladi un alivio de 55.000 millones de dólares. Es el primer avance, pero falta mucho más.
¿Cómo salir de esta dinámica? Amigos de todos y negociando con todos los que podamos, Integrarse no es una consigna ni un gesto simbólico. Necesita de credibilidad y capacidad de cumplir los acuerdos.
En facilitación de comercio, tenemos pendiente el certificado digital de origen, los pasos de frontera, y una dinámica de comercio que vincule cadenas de valor en los países de la región. Y que beneficie en particular al micro y pequeño y mediano empresario, que es la variable de ajuste en la desigualdad. El otro tema clave son los corredores de exportación, que en la actualidad miran particularmente hacia Asia. Un claro ejemplo es el puerto de Chancay en Perú. O los corredores planteados en sentido Atlántico-Pacífico por Brasil. Pero poco hacemos por la vieja “política de los meridianos” y desperdiciamos el enorme potencial de la hidrovia Paraguay-Paraná, para sacar la producción de nuestros países por el Río de la Plata.

—La tendencia que desde hace años viene debilitando el multilateralismo, ¿se consolidó en 2025?

—Sin dudas. Hay una gran crisis de gobernanza. A partir de un nuevo modelo de imperialismo basado en la fuerza económica, principalmente de Estados Unidos y China. No hay reglas de juego, ya lo vimos con la imposición de aranceles por parte de Trump. ¿Y cómo movernos en este nuevo tablero? Teniendo un pensamiento estratégico, en función de la estructura económica y productiva de cada país.
En el Mercosur, con la postura de negociar en común, ha perdido el ritmo de la historia. Porque hoy hay que negociar con todos, tener todo lo que se pueda y convenga, sin alineamientos. Lo que sí no podemos hacer es una integración de ideología. Y tenemos que cambiar además el estilo de relacionamiento. Antes los presidentes intercambiaban objetivos, incluso teniendo discrepancias. Hoy intercambian adjetivos. Entonces los jefes de Estado actúan como si fueran adolescentes insultando o descalificando a otros jefes de Estado. Eso no puede seguir así. Y no podemos seguir pensando con la cabeza del siglo XX los problemas del siglo XXI.
El mediano plazo, ya sabemos, va a ir para el lado de Asia y después para África. Nosotros no somos la prioridad, por tanto, tentemos que ser pragmáticos y aprovechar las oportunidades que aparezcan.

—¿Y por qué volvió Trump a interesarse en América?

—Porque si los chinos ya están... Los chinos son socios comerciales principales de casi más de 100 países. Trump se plantea volver a tener un lugar donde pueda predominar para poder neutralizar.
Con China como principal socio comercial, Trump rompe todo el sistema multilateral, y ¿por dónde empieza a buscar acercamientos? Apelando aquella vieja afinidad que existió desde el punto de vista de la civilización, la democracia. Y donde hay recursos clave que le interesan en esa carrera con China.

—¿Qué opinión le merece la situación de Venezuela a partir de la detención de Maduro luego del ingreso de un comando de EE.UU. a territorio venezolano?

—Venezuela ya hace 10 años que no aporta a Aladi y no tiene representación. Tampoco está en el Mercosur. Más allá de los temas políticos y de derecho internacional que no me compete declarar como Secretario General de Aladi, queremos a Venezuela de nuevo integrada.

Diario EL PAIS -Montevideo - URUGUAY - 05 Enero 2026