MAQUINARIA AGRICOLACampo en movimiento: La industria de maquinaria agrícola uruguaya repunta en 2026

Un informe reciente de Uruguay XXI, que analizamos en detalle, muestra un sector industrial con solidez interna, capacidad de innovación y una clara vocación regional. Sin embargo, las ventas externas cayeron un 45% en 2025, aunque repuntan con fuerza en los primeros meses de 2026.

La industria de maquinaria agrícola en Uruguay es un eslabón silencioso pero fundamental del agro nacional. Sin sus sembradoras, tolvas, mixers o sistemas de riego, el campo no podría moverse. Pero, ¿cómo está realmente este sector? Un pormenorizado informe elaborado por Uruguay XXI –la agencia de promoción de inversiones, exportaciones e imagen país–, al que tuvimos acceso y analizamos en esta redacción, responde con datos, gráficos y testimonios. El documento, titulado “Informe Maquinaria Agrícola en Uruguay” (2026), traza un panorama alentador en términos de producción y calidad, aunque con nubarrones en el frente exportador.

Producción en alza, pese a un contexto regional complejo
El informe que analizamos señala que, en 2025, la producción de maquinaria agrícola medida en volumen físico creció un 12% interanual. Es un dato relevante si se considera que el sector agropecuario uruguayo venía de una sequía histórica en 2023 y de una caída en los precios internacionales de los commodities. La fabricación de equipos de uso especial, como cosechadoras o forestales, también mostró una recuperación: en diciembre de 2025 se ubicó 9% por encima del registro de principios de ese año, revirtiendo la tendencia negativa anterior.

¿A qué se debe este empuje? El informe destaca la capacidad de adaptación de las empresas locales, que han sabido incorporar tecnología de precisión, automatización y criterios de sostenibilidad. “La producción nacional predomina en el mercado uruguayo”, subraya el documento, y los productores valoran la calidad, la confiabilidad y la rápida respuesta técnica. No es casualidad, las firmas uruguayas conocen los suelos, los sistemas productivos y las necesidades del agro local mejor que nadie.

Más de 400 implementos y un mapa industrial disperso
Uno de los puntos más llamativos del informe es la diversidad de la oferta. Actualmente se fabrican en Uruguay más de 400 tipos de implementos agrícolas. Desde arados cinceles, rastras plegables y sembradoras de parcelas, hasta embolsadoras de granos, vagones forrajeros, mixers horizontales y verticales, sistemas automáticos de riego, cargadores frontales, tolvas, cisternas y maquinaria forestal. También hay líneas dedicadas a horticultura y lechería.

El mapa de empresas es otro dato revelador. Según el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), a fines de 2025 existían 51 empresas registradas en el rubro. El 73% son microempresas (hasta 4 empleados), el 23% pequeñas y solo dos medianas. En total, dan trabajo a 289 personas (85% hombres, 15% mujeres). Pero lo más interesante es su localización: apenas el 12% de las firmas están en Montevideo. El resto se distribuye en pequeñas localidades del interior, como Ombúes de Lavalle, Colonia Wilson, Las Brujas, Empalme Olmos, Palo Solo, Paso de los Toros o Rafael Perazza. Esa capilaridad territorial convierte a la industria de maquinaria agrícola en un dinamizador clave de economías locales que, en muchos casos, tienen pocas alternativas productivas.

Exportaciones: un freno que espera ser transitorio
Aquí es donde el informe matiza el optimismo. Las exportaciones de maquinaria agrícola de fabricación nacional alcanzaron los US$ 666.000 en 2025, un 45% menos que en 2024, año récord. El principal destino fue Paraguay (concentró el 57% de las ventas en los primeros cinco meses de 2026), seguido por Brasil (24%) y Argentina (18%). En años anteriores también aparecen compradores más lejanos: Angola, España, China y Ecuador compraron equipos uruguayos entre 2024 y 2025.

La caída de 2025 responde, según el análisis, a una menor rentabilidad del sector agropecuario, a la retracción en la inversión en maquinaria y a dificultades de competitividad vinculadas al tipo de cambio y los costos internos. Sin embargo, hay una luz de alerta que se convierte en esperanza: entre enero y mayo de 2026 ya se exportaron US$ 470.000, lo que sugiere una recuperación rápida. Si se mantiene ese ritmo, el año podría cerrar con cifras similares o superiores a las de 2024.

Entre los productos más demandados en el exterior se destacan los mixers, cortadoras de ramas, despojadoras de granos, cisternas y, particularmente en el último año, maquinaria forestal (plantadoras de árboles y equipos de laboreo). Es un nicho en expansión que el país parece estar aprovechando.

Inversiones y un marco normativo que incentiva
Uruguay no solo vende máquinas al exterior, sino que también atrae capitales para fabricarlas. El informe menciona el creciente interés de inversores extranjeros en los sectores hortícola, ganadero y forestal. Un caso emblemático es el de la empresa El Corral Implementos Ganaderos, fundada por emprendedores estadounidenses que hace siete años se instalaron en Florida y hoy cuentan con una firma consolidada.

El marco legal acompaña. La Ley de Promoción de Inversiones (N.° 16.906) declara de interés nacional la radicación de capitales para actividades industriales y agropecuarias, con beneficios fiscales concretos. A ello se suman decretos específicos: el Decreto 394/022 prorrogó hasta 2027 las exoneraciones parciales del IRAE para la fabricación de maquinaria agrícola; el Decreto 124/019 exime de tributos a la importación de insumos, partes y repuestos que no compitan con la industria local; y la Ley 19.637 permite exonerar el IVA a esos bienes. Incluso se incorporaron recientemente estímulos para proyectos de digitalización e Industria 4.0 (Decreto 329/025).

Institucionalidad y acuerdos que potencian el sector
El informe dedica un capítulo a la red de apoyo institucional. La Cámara Uruguaya de Fabricantes de Maquinaria Agrícola (CUFMA) nuclea a más de 18 empresas y ha creado un consorcio de compras (CONFIA) para simplificar trámites y reducir costos. Además, CUFMA firmó acuerdos con el BROU e Itaú para ofrecer financiamiento en condiciones preferenciales a los compradores de maquinaria nacional, y con PROLESA (el brazo de insumos de Conaprole) para abastecer a los productores lecheros.

El Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) también juega un rol clave: recibe maquinaria fabricada en el país sin costo, la prueba durante 180 días en sus estaciones experimentales y entrega informes que respaldan la garantía del fabricante. Esa retroalimentación virtuosa eleva la calidad de los equipos uruguayos.

Los desafíos que vienen
A pesar de las fortalezas –calidad, adaptación, innovación, presencia territorial–, el sector enfrenta dos grandes desafíos. El primero es recuperar el dinamismo exportador. La caída de 2025 fue abrupta, y aunque los datos de 2026 son prometedores, la dependencia de solo tres mercados regionales (Paraguay, Brasil, Argentina) expone a la industria a las oscilaciones macroeconómicas vecinas. El segundo es la escala: con 51 empresas y apenas 289 empleos directos, el sector es pequeño en términos absolutos. La atomización limita la capacidad de inversión en I+D y de penetración en mercados extraregionales.

Sin embargo, el informe de Uruguay XXI deja una conclusión clara: la industria nacional de maquinaria agrícola es un activo estratégico. No solo por su contribución al PIB agroindustrial –que representa el 86% de las exportaciones totales de bienes–, sino porque encarna una combinación virtuosa de tradición metalúrgica, conocimiento del agro y apertura a la tecnología. Como señala el propio documento: “La trayectoria del sector refleja una sólida capacidad para impulsar la innovación, el desarrollo tecnológico y la generación de conocimiento aplicado al agro”.

En un mundo que demanda maquinaria más eficiente, sostenible y precisa, Uruguay tiene con qué jugar. El campo se mueve, y la industria que lo hace moverse también.

LA MAÑANA - Montevideo - URUGUAY - 09 Junio 2026