Maduro dejó una herida financiera en Conaprole: qué se sabe de una deuda que genera polémica con el gobierno
La cooperativa contrajo créditos que todavía está pagando para cubrir los US$ 30 millones que Venezuela le adeuda por envíos de leche en polvo con vitaminas agregadas; hay acciones judiciales en curso.
La semana pasada las gremiales lecheras salieron duramente al cruce del ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Luis Alfredo Fratti que les dijo, sin muchos circunloquios, que la deuda de Venezuela con Conaprole por US$30 millones era dinero “perdido”. El directivo de la Agremiación de Tamberos de Canelones, Justino Zabala le respondió en radio Carve que el ministro “perdió una oportunidad de callarse la boca”.
Este martes las gremiales lecheras se reunirán con Fratti y posiblemente las aguas se calmen. De todas formas, en el sector lechero entienden que tienen sobrados motivos por los que aferrarse a intentar cobrar: es que el perjuicio por el dinero no percibido fue muy grande para los 1.400 remitentes a Conaprole.
Todo comenzó en 2015. El hoy depuesto dictador Nicolás Maduro quería ganar las elecciones parlamentarias y para eso tenía que mejorar la disponibilidad de alimentos par la población. El entonces ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Tabaré Aguerre, hizo gestiones en julio de ese año y anunció en una conferencia de prensa en la sede de su cartera, que se había llegado a un acuerdo para que la Corporación Venezolana de Comercio Exterior (Corpovex, de propiedad estatal), comprase 90.000 toneladas de arroz, 80.000 toneladas de soja, 44.000 de leche en polvo, 12.000 de queso y 9.000 de carne de pollo a través de un mecanismo que suponía la constitución de un fideicomiso en el banco venezolano Bandes que tiene presencia en Uruguay. Los proveedores de los productos lácteos serian Conaprole, Calcar, Pili y Claldy. El acuerdo fue refrendado el 17 de ese mes en Brasilia por Maduro y el entonces presidente uruguayo , Tabaré Vázquez. Había optimismo. En 2014 Uruguay había vendido lácteos a Venezuela por US$282 millones, que representaban el 35% de lo que el rubro había comercializado al exterior ese año. Además, Venezuela, pagaba buenos precios.
Un daño concreto
Todo empezó a salir mal bastante rápido. Las ventas de arroz y soja no se concretaron. Venezuela no pagaba todo lo que correspondía por los lácteos porque su Estado tenía pocos dólares. Por ese motivo, en marzo de 2016 el gobierno envió un proyecto de ley al Parlamento para que el Estado uruguayo asumiera el costo de los intereses de los préstamos que las cuatro empresas debieron salir a tomar a la plaza financiera por un total de US$ 66 millones para cubrir el no pago de Venezuela. En el caso de Conaprole ese préstamo se sigue pagando (fue contraído con el Banco República y con el Santander). El subsidio a los intereses terminó en 2021.
Zabala explicó el perjuicio concreto. “Ese dinero se provisionó, se pasó a pérdidas. Si disminuye sus ganancias, Conaprole paga menos. Nosotros podríamos estar cobrando $1 más por litro de los $16 que hoy cobramos”, aseguró. Calcar, Pili y Claldy (que proveyeron quesos a Venezuela) cobraron finalmente, aunque tardíamente, US$22 millones. Zabala cree que esto ocurrió por la influencia política de intermediarios. De todas formas, la sanducera Pili desaparecería años más tarde. Conaprole percibió de Venezuela solamente US$ 8 millones y le quedaron US$30 millones para cobrar hasta el día de hoy, cuenta Zabala. Agrega que la leche en polvo que se envió a Venezuela tenía vitaminas agregadas, por expreso pedido de ese país, lo que dificultaba su colocación en otros mercados que no requerían que tuviera esas características.
Fratti sostiene que el negocio fue un asunto entre privados. Zabala lo niega porque Corpovex era estatal y porque “estaba la palabra de Tabaré Vázquez” de que los exportadores cobrarían.
El presidente de la Asociación Nacional de Productores de Leche, Álvaro Quintans, por su lado, dijo a El País que “Conaprole no tiene espalda financiera, la espalda son 1,400 productores, la gran mayoría familiares”. “El comentario del ministro estuvo fuera de lugar. Él está para defender a la población y al productor”, dijo.
Siete gremiales lecheras emitieron un comunicado el miércoles en el que señalan que “la operación no se trató de un negocio entre partes privadas, sino que se realizó en el marco de un acuerdo suscrito por ambos Estados y anunciado en Brasilia por el presidente de la República, en presencia de altas autoridades de ambos países, el cual garantizaba el cobro inmediato de los envíos efectuados”.
Actualmente, hay una demanda judicial en curso de Conaprole para intentar resarcirse de lo perdido.
De todas formas, Zabala es optimista respecto al futuro de Venezuela como mercado. Cree que el cambio político en ese país puede derivar en mayores posibilidades de cobro y que, además, “ va a precisar leche y vamos a ser proveedores naturales sea quien sea que esté en el gobierno”. De hecho, Uruguay comenzó a proveer de lácteos a Venezuela décadas antes de que el fallecido Hugo Chávez llegara a la presidencia del país en 1999.
Uruguay exportó en 2025 US$928 millones de productos lácteos, el 7% de sus ventas al exterior. Los envíos fueron a decenas de países pero Venezuela casi desapareció como mercado.
