La explosión de la demanda de energía surge por centros de IA
Un solo centro de datos grande dedicado a inteligencia artificial puede consumir tanta electricidad como 100.000 hogares.La inteligencia artificial ya no es solo una herramienta de innovación. Se ha convertido en un enorme devorador de recursos sin precedentes. La demanda de energía eléctrica y de chips avanzados para entrenar y ejecutar modelos de inteligencia artificial crece a un ritmo explosivo y está generando un cuello de botella que podría frenar el propio desarrollo de esta tecnología mientras transforma el panorama energético mundial.
Según datos de la Agencia Internacional de Energía, el consumo eléctrico de los centros de datos alcanzó aproximadamente 415 teravatios hora en 2024, equivalente al 1,5% de la electricidad mundial. Las proyecciones indican que esta cifra se duplicará hacia 2030 y podría superar los 1.000 teravatios hora ya en 2026 en escenarios de alto crecimiento. La inteligencia artificial es el principal motor de este aumento. Los servidores acelerados con GPUs para IA crecen al 30% anual, cuatro veces más rápido que los servidores convencionales.
En Estados Unidos el impacto resulta aún más dramático. Los centros de datos ya consumen más del 4% de la electricidad del país y se espera que la demanda total de energía eléctrica alcance récords en 2026 y 2027, impulsada principalmente por los data centers dedicados a inteligencia artificial y criptomonedas. Algunos analistas estiman que para 2028 estos centros podrían representar entre el 6,7% y el 12% del consumo eléctrico estadounidense e incluso hasta el 17% hacia 2030.
Un solo centro de datos grande dedicado a inteligencia artificial puede consumir tanta electricidad como 100.000 hogares y los proyectos más ambiciosos en construcción demandan hasta veinte veces más. En regiones como Virginia, Texas o Irlanda la concentración de estas instalaciones ya genera tensiones importantes en las redes eléctricas locales. En algunos casos, proyectos millonarios se retrasan o se cancelan por falta de suministro energético disponible.
Al mismo tiempo, la demanda de chips avanzados se mantiene insaciable. TSMC, el mayor fabricante mundial de semiconductores, reportó en abril de 2026 un récord trimestral de ingresos de aproximadamente 35.600 millones de dólares, un aumento del 35% interanual, impulsado casi exclusivamente por pedidos relacionados con inteligencia artificial.
Nvidia, Broadcom y otros gigantes han asegurado gran parte de la capacidad de producción avanzada en nodos de 3 nanómetros y 2 nanómetros de TSMC hasta 2027. Jensen Huang, director ejecutivo de Nvidia, ha instado públicamente a TSMC a expandir su capacidad de forma agresiva, ya que solo su empresa podría requerir más del doble de la producción actual en los próximos años.
Sin embargo, la oferta no alcanza. TSMC ha informado a sus clientes que no podrá satisfacer toda la demanda de chips para inteligencia artificial en 2026.
Esta guerra por los chips ha disparado inversiones millonarias. TSMC destina miles de millones de dólares a nuevas fábricas en Arizona, Japón y Alemania, mientras que empresas como Nvidia prevén que sus plataformas Blackwell y Vera Rubin generen 1 billón de dólares en ventas hacia 2027.
Las consecuencias de esta explosión de demanda son múltiples. Los precios de la electricidad subirán al doble de la inflación hasta finales de la década porque los data centers representan hasta el 40% del crecimiento de la demanda eléctrica en varios mercados. Aunque muchas empresas prometen usar energía renovable, la urgencia por suministro constante las 24 horas impulsa el uso de gas natural y, en algunos casos, retrasa las metas climáticas. Un centro de inteligencia artificial grande puede consumir millones de litros de agua al día solo para enfriamiento.
En Estados Unidos se estima un déficit de hasta 49 gigavatios de capacidad eléctrica para data centers hacia 2028. Esto obliga a las compañías eléctricas a acelerar la construcción de plantas, líneas de transmisión y sistemas de almacenamiento en baterías, con inversiones que superan el billón de dólares.
