Hidrógeno verde: tras reclamo de Argentina, gobierno pidió a HIF que evalúe los impactos del proyecto sobre Colón
El Ministerio de Ambiente transmitió los términos para la presentación de la solicitud de autorización.La empresa chilena HIF Global, que proyecta construir una planta de producción de hidrógeno verde y otros combustibles sintéticos en Paysandú, recibió en las últimas horas los “términos de referencia” que debe cumplir al presentar la solicitud de autorización ambiental previa (AAP).
El documento fue enviado por el Ministerio de Ambiente y establece los “contenidos mínimos” de la documentación que tendrá que presentar HIF para lograr que el gobierno la autorice a iniciar las obras.
Como recibió clasificación C –la más baja–, la empresa deberá elaborar un estudio de impacto ambiental “completo” y realizar audiencias públicas durante el proceso.
La situación de Colón
La principal novedad está en que tras el reclamo de Argentina, el gobierno le pidió a HIF que incorpore a Colón dentro de la zona de influencia por lo que deberá evaluar los impactos que tendrá en la ciudad.
“Se deberán detallar los elementos más relevantes del medio natural, prestando especial atención al Área Protegida Islas del Queguay, los cuerpos de agua y los montes nativos, así como los principales elementos del medio antrópico en el entorno de cada componente, tales como centros poblados del área de influencia (incluyendo a la ciudad transfronteriza de Colón), instituciones educativas y vías de tránsito”, se lee en el documento.
A su vez, le pide específicamente que describa la “oferta turística y recreativa” vinculada al río Uruguay y su ribera (balnearios, náutica, pesca, entre otras) “con énfasis en la ciudad de Colón y otros receptores relevantes, identificando puntos de mayor sensibilidad y eventos característicos”.
En otro punto, Ambiente le solicitó que justifique la “selección del sitio realizada” para cada componente del proyecto, algo que difiere del planteo que había realizado el intendente de Colón en la reunión de la Cancillería.
En ese encuentro, ocurrido a fines de noviembre, José Luis Walser entregó a la ministra Fernanda Cardona una carpeta con “posibles opciones” para “terrenos alternativos” y protagonizó un intercambio con el intendente sanducero Nicolás Olivera, luego que este dijera que no había chances de relocalizar la planta.
El documento pide evaluar la incidencia del proyecto en la calidad visual del entorno, considerando las instalaciones visibles (edificios industriales, chimeneas, antorchas y demás estructuras) y su “percepción” desde “receptores sensibles” (viviendas, centros poblados, y zonas recreativas). “A partir de la caracterización del paisaje actual, se analizarán las modificaciones y fragmentación del paisaje”, menciona.
El envío de los términos de referencia llega en momentos en que la población de Colón ha vuelto a manifestarse en contra del proyecto. Este fin de semana se realizó la tercera marcha hasta la cabecera del puente General Artigas. La proclama estuvo dirigida al presidente Javier Milei y al canciller Pablo Quirno, a quienes le pidieron "velar por las inversiones que hace más de 50 años sostienen el modo de vida, no solo de la ciudad de Colón, sino de la región Tierra de Palmares, y de toda la ribera del Río Uruguay”.
La calidad del agua
El TDR también pide evaluar y justificar las tecnologías seleccionadas para la producción de hidrógeno y combustibles sintéticos, comparando alternativas disponibles a nivel internacional y “explicitando los criterios que fundamentan su elección, considerando la eficiencia energética, consumo y disponibilidad de recursos, seguridad e impacto ambiental”.
A su vez, solicita que las descripciones sobre la hidrología del río Uruguay sean profundas para entender “cómo varían los caudales, niveles y velocidades” en periodos de sequía y crecida en los puntos donde el proyecto capta agua, instala infraestructura o descarga efluentes.
El documento plantea que tienen que seguir lo establecido en el decreto que reglamentó algunos artículos del Código de Aguas y el digesto sobre el uso y aprovechamiento del río Uruguay de la CARU.
Los análisis deberán contemplar escenarios de cambio climático e incorporar proyecciones hidrológicas y climáticas que permitan “evaluar posibles incrementos en la magnitud y frecuencia de los eventos extremos”.
“Esta información se empleará como insumo en el estudio de impacto ambiental para realizar un escenario comparativo ‘con y sin la descarga de HIF’, manteniendo constantes los demás aportes”, subraya.
También piden hacer un relevamiento de los pozos existentes en la zona de influencia e indicar la localización georreferenciada, la unidad geológica o acuífero captado y los caudales de explotación.
Para el estudio de impacto, se pide analizar los efectos esperados durante todas las fases del emprendimiento (fase de proyecto, construcción, operación y abandono), empleando métodos de evaluación acordes con las características ambientales y con las actividades del proyecto objeto de evaluación, indicando los criterios de valoración utilizados y sus limitaciones.
“En la condición de que la evaluación concluya que de implementarse el proyecto sin más existirán impactos negativos significativos, se deberá proponer medidas de mitigación y cuando éstas no resulten suficientes se establecerán medidas de restauración o compensación por las afectaciones residuales. En todos los casos se deberá explicitar con claridad responsabilidades y compromisos asumidos por el proponente en relación a cada una de las medidas propuestas”, cierra.
