Zafra apícola comenzó con buenos rindes y sin respuesta por mortandad de abejas
Yimhi Fiorelli, presidente de la Sociedad Apícola Uruguaya, advirtió sobre el impacto del envenenamiento de abejas, la caída sostenida del número de apicultores y la necesidad de mayor compromiso del Estado ante un sector clave para la economía y el equilibrio ambiental del país.
La actual zafra de recolección de miel en Uruguay comenzó con expectativas muy favorables, impulsada por un invierno benigno y condiciones climáticas adecuadas que permitieron que las colmenas salieran fortalecidas. Sin embargo, la mortandad masiva de abejas registrada en los últimos meses, especialmente en departamentos como Soriano y Colonia, generó un fuerte golpe para numerosos apicultores y encendió señales de alarma en todo el sector.
Así lo expresó a EL ECO Yimhi Fiorelli, presidente de la Sociedad Apícola Uruguaya (SAU), quien explicó que la zafra arrancó "muy bien", con colmenas fuertes gracias a la buena invernada y a la entrada temprana de colza, cuyo polen es de excelente calidad. "Las temperaturas fueron muy adecuadas, hubo lluvias en momentos puntuales y se avizoraba una temporada muy linda", señaló.
No obstante, el panorama cambió drásticamente para los productores afectados por el envenenamiento de colmenas. "En esos casos, la zafra está prácticamente perdida. No solo se pierden las colmenas, sino también la producción porque no hay obreras que puedan recolectar néctar y producir miel", explicó Fiorelli, comparando la situación con una fábrica que se queda sin empleados.
Disparidades
Más allá de los casos puntuales de mortandad, Fiorelli indicó que, en términos generales, los rindes vienen siendo buenos en aquellas zonas que no han sufrido sequía. Incluso, "en algunos departamentos se registran promedios levemente superiores a los de los últimos tres años, que fueron particularmente malos para la apicultura".
A esto se suma una leve mejora en el precio internacional de la miel, impulsada por una menor oferta a nivel mundial. "Uruguay exporta más del 90% de su producción", por lo que el mercado externo resulta determinante. "La miel siempre se vende, el problema es el precio y el valor del dólar", aclaró el presidente de la SAU, quien advirtió que el tipo de cambio actual reduce significativamente la rentabilidad del sector.
De acuerdo a los costos de producción elevados -madera, combustible, mano de obra e insumos-, el precio de la miel debería ubicarse al menos "entre 2,40 y 2,50 dólares por kilo para que las empresas puedan obtener ganancias reales".
Pérdidas
La combinación de precios bajos durante varios años consecutivos, altos costos y dificultades climáticas, provocó una sangría constante de productores. "Se vienen perdiendo más de 150 empresas apícolas por año", afirmó Fiorelli, señalando que muchas eran emprendimientos familiares que no lograron sostenerse tras acumular pérdidas durante tres años consecutivos.
Los números oficiales reflejan esta caída. "Mientras que en el año 2000 Uruguay contaba con más de 4.000 apicultores y superaba las 600.000 colmenas, en la última declaración jurada -realizada en julio- se registraron apenas 2.183 apicultores, con un número de colmenas por debajo de ese umbral histórico".
A esto se suma la falta de recambio generacional. "El promedio de edad de los apicultores supera los 45 años; no hay jóvenes iniciándose en la actividad", alertó Fiorelli, lo que compromete seriamente el futuro del sector.
Reclamos al Estado y emergencia apícola
Desde la Sociedad Apícola Uruguaya se han planteado diversos reclamos a las autoridades. Si bien en años anteriores se lograron algunas medidas de alivio, como prórrogas en pagos y apoyo crediticio, actualmente -en el marco de lo que el sector define como una emergencia apícola- "no se han obtenido respuestas concretas".
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"Pedimos medidas en diciembre y volvimos a hacerlo recientemente en la Junta Nacional de la Granja, pero no hemos tenido respuestas", indicó Fiorelli. La situación se agrava para aquellos apicultores que deben afrontar créditos en un contexto de dólar bajo y pérdidas históricas por mortandad de colmenas.
Muertes en la nebulosa
En relación a las causas de la mortandad, Fiorelli sostuvo que los análisis realizados confirmaron la presencia de insecticidas utilizados en cultivos como trigo y cebada, especialmente en zonas de Soriano. Sin embargo, cuestionó duramente que "el Ministerio de Ganadería no haya hecho públicos los resultados vinculados a herbicidas. Es grave que esos resultados no se difundan. Necesitamos saber qué pasó, porque se estima que el área de colza y canola podría duplicarse o triplicarse el próximo año. ¿Vamos a tener la misma mortandad?", se preguntó.
Asimismo, criticó la falta de acción del Estado. "El ministerio no actuó de oficio como debería. Las muestras fueron levantadas por una científica a través de un proyecto, no por una respuesta institucional integral".
La abeja es clave
Fiorelli remarcó que la abeja cumple un rol fundamental como "regulador ambiental" y como agente clave para la producción agropecuaria. "En la colza puede aumentar hasta un 25% la producción gracias a la polinización. Lo mismo ocurre con la soja, las frutas y las hortalizas. Sin abejas, no tendríamos alimentos", afirmó.
Lamentó la falta de conciencia sobre la importancia de la apicultura, tanto desde el punto de vista productivo como ambiental. Según estimaciones del sector, "la polinización genera entre 350 y 400 millones de dólares anuales en beneficios indirectos para el país".
Mirando hacia adelante
De cara a lo que resta de la zafra, que se extiende hasta mayo, Fiorelli explicó que ahora la producción se apoya en el monte nativo, la soja y especialmente el eucaliptus. Si bien las condiciones de floración son alentadoras en algunas zonas, todo dependerá del comportamiento del clima, ya que "lluvias intensas en marzo o abril podrían arruinar la cosecha".
Para que la apicultura vuelva a tener el auge de otros tiempos se necesita, además de mejores precios internacionales, un aumento del consumo interno -que hoy apenas alcanza el 10% de la producción- y mayor compromiso del Estado en educación, controles y políticas de apoyo. "Estamos en un momento muy complicado y muy preocupados. Pero seguimos hablando, informando y defendiendo a la abeja, porque es fundamental para el país y para el planeta", concluyó.
