El agua como política de Estado, ante una escasez que dejó de ser excepcional
“La falta de agua ya no es una excepción, es un problema recurrente asociado al cambio climático” dijo el subsecretario del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), Ing. Agr. Matías Carámbula. La definición resume el escenario que enfrenta la producción agropecuaria y funciona como eje de las políticas que el ministerio comienza a desplegar con una mirada estructural.
Para el jerarca, los eventos de déficit hídrico son cada vez más frecuentes y afectan de forma directa la estabilidad productiva, por lo que sostuvo que a este tema “hay que pensarlo como una política de Estado”. Remarcó que la respuesta no puede limitarse a medidas de emergencia, sino que debe traducirse en inversiones sostenidas, coordinación institucional y articulación con las gremiales del sector.
Estrategia Nacional de Riego
Uno de los pilares de esta línea de trabajo es la Estrategia Nacional de Riego, coordinada por el exministro Tabaré Aguerre. Según adelantó Carámbula, en marzo se presentarán los primeros avances, con un enfoque centrado en riego a gran escala, agricultura de secano y arroz, aunque también se evalúan proyectos vinculados a ganadería y lechería.
“Ya hay iniciativas en curso y esta estrategia apunta a pensar el riego como una herramienta estructural”, explicó. El objetivo es ampliar la capacidad de respuesta del sistema productivo frente a escenarios climáticos adversos, generando infraestructura que permita sostener rendimientos y reducir la vulnerabilidad de los productores.
En paralelo, el MGAP trabaja para que estas inversiones se complementen con otros instrumentos. Dentro de la propuesta presupuestal del Ministerio se incorporaron beneficios del régimen COMAP, orientados a inversiones en riego, buscando incentivar la participación del sector privado y acelerar la adopción de tecnologías vinculadas al manejo del agua.
Producción familiar
El subsecretario destacó especialmente el rol de la Dirección General de Desarrollo Rural, que en diciembre lanzó una primera convocatoria de agua para la producción familiar, dirigida a productores ganaderos y lecheros. El programa contempla un aporte estatal significativo para la generación de fuentes de agua, con el objetivo de fortalecer la resiliencia de los sistemas productivos más vulnerables.
“Es una convocatoria que incorpora un componente grande de apoyo del Estado en términos económicos”, subrayó Carámbula. En esta primera etapa, el programa está previsto para 500 productores familiares, con la intención de escalarlo en la medida en que se consigan mayores recursos.
Las inversiones incluyen soluciones concretas como tajamares, represas, tanques australianos y sistemas de distribución. “A veces el problema no es solo la fuente, sino cómo se distribuye el agua”, explicó, precisó que el apoyo puede alcanzar hasta US$ 10.000 por productor, destinados específicamente a este tipo de obras.
Agenda granjera
La problemática del agua también atraviesa a la producción granjera. En ese sentido, Carámbula señaló que la Dirección General de la Granja culminó en 2025 un diagnóstico sobre las necesidades de riego en horticultura y fruticultura, que servirá como base para una primera convocatoria de agua en 2026 destinada a ese sector.
“La idea es amplificar estos programas y darles más escala”, afirmó, destacando que todas estas herramientas responden a una misma lógica: anticiparse a un contexto climático más exigente. Para el MGAP, el desafío no es eliminar el riesgo, sino amortiguar sus efectos mediante inversión, planificación y coordinación.
“Estas situaciones vinculadas al cambio climático son cada vez más frecuentes”, advirtió Carámbula, y concluyó que la respuesta debe ser colectiva, sostenida y estratégica, con el agua como eje central de la política agropecuaria del país.
