Paraguay espera este año otro gran aumento en los proyectos de inversión
Más allá de las cifras, la expectativa de otro “gran aumento” en los proyectos de inversión en 2026 responde también a una lectura favorable de las condiciones internacionales y regionales.El Paraguay encara el inicio de 2026 con expectativas positivas en materia de inversiones, dinamismo productivo y crecimiento económico, reforzando la idea de que el país continúa consolidándose como un destino atractivo para capitales tanto nacionales como extranjeros.
Tras un 2025 marcado por un notable impulso de proyectos de inversión e incrementos registrados en distintos sectores, el nuevo año se presenta con la posibilidad real de que esa tendencia se acentúe, consolidándose como un factor clave para el desarrollo económico sostenido.
El crecimiento del producto interno bruto estuvo entre los más altos de Sudamérica, con estimaciones que rondaron niveles importantes, impulsado no solo por sus tradicionales segmentos agrícolas, sino también por sectores industriales y de servicios. Esa diversificación de la actividad económica se reflejó en el interés creciente por invertir en proyectos de distinto tenor y en la decisión de numerosas firmas de ampliar sus operaciones o instalar nuevas unidades productivas en el país.
Gran parte de este dinamismo fue alentado por políticas e incentivos que han hecho del Paraguay una alternativa competitiva en materia de inversión. La Ley 60/90, vigente desde hace décadas, ha seguido siendo un pilar clave para la atracción de capitales, ofreciendo beneficios fiscales para empresas que deciden emprender proyectos productivos. En 2025, según datos oficiales, las inversiones amparadas por esta norma alcanzaron montos históricos y permitieron la aprobación de centenares de iniciativas en distintos rubros productivos, generando miles de nuevos empleos.
El Banco Central también ha reflejado en sus datos que el flujo de inversión directa ha mantenido una tendencia ascendente en los últimos años, consolidando un acumulado de montos significativos en relación con el PIB nacional. Esto ha reforzado la confianza de los agentes económicos en la capacidad del país para sostener y ampliar estos flujos de capital a futuro.
Más allá de las cifras, la expectativa de otro “gran aumento” en los proyectos de inversión en 2026 responde también a una lectura favorable de las condiciones internacionales y regionales. El contexto global, si bien enfrenta desafíos, ha mostrado que los capitales buscan diversificación de destinos y espacios donde la estabilidad, los incentivos y la previsibilidad de políticas públicas confluyan. En este sentido, Paraguay se ha identificado como un territorio que puede ofrecer esas características, especialmente si continúa con políticas que fortalezcan su atractivo para inversiones productivas y de largo plazo.
Al mismo tiempo, la consolidación de sectores como la industria, la construcción y los servicios sugiere que el país no solo atrae proyectos de inversión, sino que también está en condiciones de apoyar su ejecución y expansión, generando empleo, desarrollo tecnológico y encadenamientos productivos que impacten positivamente en la economía nacional.
Por supuesto, no todo está exento de desafíos. La ejecución de proyectos de gran envergadura requiere de infraestructura adecuada, capital humano especializado y marcos regulatorios que ofrezcan seguridad jurídica. Sin embargo, el avance observado hasta ahora y las señales emitidas por agentes del sector público y privado permiten mirar al futuro inmediato con cierto optimismo.
En definitiva, el año 2026 surge para Paraguay como una oportunidad para consolidar lo avanzado y dar un paso más hacia una economía que no solo crezca en términos cuantitativos, sino que también sea capaz de diversificar su base productiva, atraer inversiones de mayor valor agregado y generar beneficios tangibles para la ciudadanía en general.
