Juan Grabois y la ministra de Seguridad se cruzaron con dureza en las redes
La funcionaria de la gestión libertaria reaccionó ante una convocatoria que hizo Grabois para una marcha hacia la Oficina de Manejo del Fuego, dependiente del Ministerio de Seguridad,El diputado y dirigente social Juan Grabois protagonizó este jueves un fuerte cruce con la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, en relación a los incendios en la Patagonia.
La funcionaria de la gestión libertaria reaccionó ante una convocatoria que hizo Grabois para una marcha hacia la Oficina de Manejo del Fuego, dependiente del Ministerio de Seguridad, y recibió una cruda respuesta del dirigente: “Dejá de mentir, garca inepta tira gases”.
La urgencia motivó a los gobernadores patagónicos a hacer un pedido directo al Congreso para que se sancione una ley de Emergencia ígnea en las sesiones extraordinarias de febrero. Su pedido fue acompañado por la oposición.
—Diputado, esta semana quedó en el centro de la escena por un cruce durísimo con la ministra de Seguridad a raíz de los incendios en la Patagonia. ¿Qué fue lo que desató el conflicto?
—La hipocresía. Mientras la Patagonia arde, el Gobierno nacional se dedica a minimizar el problema, a ajustar presupuestos y a señalar enemigos imaginarios. Convocamos a una movilización a la Oficina de Manejo del Fuego porque depende del Ministerio de Seguridad y está virtualmente paralizada. La respuesta fue la negación y la provocación. Yo no estoy dispuesto a callarme mientras el país se prende fuego.
—Desde el oficialismo cuestionaron el tono de sus declaraciones. ¿Se arrepiente?
—Para nada. El verdadero exceso es dejar sin recursos a los brigadistas, desfinanciar la prevención y después pedir calma. El lenguaje “correcto” no apaga incendios. A veces hay que hablar fuerte para que se entienda la gravedad de lo que está pasando.
—El Gobierno insiste en que los incendios responden principalmente al cambio climático.
—Eso es una verdad a medias usada como excusa. El cambio climático existe, pero no explica la ausencia del Estado. No explica por qué no hay aviones suficientes, por qué los brigadistas cobran sueldos miserables ni por qué se recortaron partidas. El clima no gobierna, gobiernan las personas.
—¿Está diciendo que el Gobierno es responsable directo?
—Es responsable político. Gobernar es prever, invertir y cuidar. Cuando se hace exactamente lo contrario, el resultado es este. El fuego no es solo natural: es político.
—Usted habla de abandono del territorio. ¿Cómo se expresa eso en la Patagonia?
—En la falta de planificación, en la ausencia de controles, en la precarización de quienes combaten el fuego y en el desprecio por las comunidades locales. La Patagonia no es una postal turística, es un territorio habitado que el Estado decidió soltarle la mano.
—Convocó a una marcha a la Oficina de Manejo del Fuego. ¿Qué esperan lograr?
—Que el Gobierno deje de mirar para otro lado. Queremos emergencia real, recursos reales y una política integral. No alcanza con conferencias de prensa ni con culpar a terceros. La movilización es una herramienta legítima cuando las instituciones no responden.
—Gobernadores patagónicos pidieron al Congreso una ley de Emergencia Ígnea.
—Y tienen razón. Esto ya superó cualquier discusión partidaria. La emergencia es urgente y debería tratarse ya. Si no se sanciona es porque hay una decisión política de no hacerlo.
—¿Qué debería garantizar esa ley?
—Presupuesto extraordinario, refuerzo inmediato de brigadistas, equipamiento, prevención, restauración ambiental y algo clave: la prohibición efectiva de cambiar el uso del suelo en zonas incendiadas. Sin eso, el fuego es negocio.
—¿Sostiene que hay intereses económicos detrás de los incendios?
—Lo sostengo con total claridad. Donde hay bosque quemado, después aparecen emprendimientos. Eso no es casualidad. La impunidad genera incentivo. Si nadie investiga ni castiga, el mensaje es que quemar sale barato.
—Desde el oficialismo acusan a la oposición de “politizar” la tragedia.
—La tragedia es política. Decidir ajustar el presupuesto ambiental es político. No prevenir es político. Lo que hacen es victimizarse para no asumir responsabilidades.
—¿Cómo evalúa el rol del Ministerio de Seguridad en esta crisis?
—Deficiente. Se prioriza el control de la protesta por sobre la protección del territorio. En vez de coordinar, prevenir y asistir, se responde con represión y discursos vacíos.
—¿Y el de las Fuerzas de Seguridad en el territorio?
—Deberían estar ayudando en la logística, en la prevención y en la protección de las comunidades, no persiguiendo a quienes reclaman. El enemigo no es el vecino que marcha, el enemigo es el fuego.
—Las comunidades mapuches vuelven a ser señaladas en algunos discursos.
—Eso es racismo institucional. Se criminaliza a quienes históricamente cuidaron la tierra mientras se protege a los verdaderos responsables. Es una estrategia vieja y peligrosa.
—¿Hay una política ambiental seria hoy en la Argentina?
—No. Hay ajuste, desprecio y negación. Sin planificación territorial, sin presupuesto y sin voluntad política, no hay política ambiental posible.
—¿Qué rol le cabe al Congreso?
—Un rol central. Si el Congreso no actúa, se convierte en cómplice por omisión. La Emergencia Ígnea tiene que ser prioridad.
—¿Qué mensaje le deja al Gobierno nacional?
—Que deje de gobernar desde la ideología y empiece a gobernar desde la realidad. El fuego no se combate con discursos libertarios ni con represión.
—¿Y a la sociedad?
—Que no naturalice el desastre. El fuego arrasa con viviendas, trabajos, culturas y futuro. Defender la Patagonia es defender la soberanía y la vida.
—¿Esto recién empieza?
—Esto recién empieza si seguimos mirando para otro lado. Si no cambiamos el rumbo, el fuego va a seguir hablando por quienes hoy callan.
