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Alerta extrema del SMN por riesgo de incendios: el campo en máxima tensión

Altas temperaturas, sequedad y vientos ponen en jaque a las principales regiones productivas del país. El SMN advierte riesgo extremo de incendios y crece la preocupación por pérdidas en cultivos, campos e infraestructura rural.

El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) emitió una alerta por riesgo extremo de incendios forestales que alcanza a gran parte del territorio argentino y genera una fuerte preocupación en el sector agropecuario, en pleno desarrollo de la campaña gruesa. Las condiciones climáticas actuales configuran un escenario de alta peligrosidad, con impacto directo sobre la producción, la infraestructura rural y la actividad económica.

De acuerdo con los mapas oficiales, más de una decena de provincias se encuentran bajo la categoría más elevada del índice de peligro de incendios, elaborado a partir del Fire Weather Index (FWI), que combina variables como temperaturas muy elevadas, bajos niveles de humedad, vientos persistentes y escasez de precipitaciones recientes. Este combo climático eleva de forma significativa la probabilidad de que cualquier foco ígneo se propague con rapidez y resulte difícil de controlar.

Las zonas más comprometidas abarcan regiones clave para el agro argentino, desde el centro y norte del país hasta sectores de la Patagonia. Provincias con fuerte peso productivo como Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes y La Pampa aparecen bajo alerta máxima, al igual que distritos del NOA y Cuyo, donde la sequedad de los suelos y la acumulación de material vegetal seco incrementan el riesgo.

El impacto potencial sobre el campo es significativo. En áreas agrícolas, los rastrojos, pastizales y lotes sin cobertura verde actúan como combustible natural, facilitando la propagación del fuego. A esto se suma que la alerta coincide con etapas sensibles del calendario productivo, como labores de cosecha, manejo de cultivos y traslado de maquinaria, lo que eleva la posibilidad de incidentes. Las consecuencias pueden traducirse en pérdidas productivas, daños en alambrados, silos, galpones y maquinaria, además de complicaciones logísticas para el transporte de granos y hacienda.

Es importante destacar que los incendios no solo generan daños inmediatos, sino que también afectan la capacidad productiva a mediano plazo, deteriorando suelos, reduciendo la disponibilidad forrajera y comprometiendo la sustentabilidad de los sistemas agropecuarios. En el caso de la ganadería, el riesgo se extiende a la pérdida de campos naturales y al estrés adicional sobre los rodeos en un contexto de altas temperaturas.

Frente a este panorama, el SMN y el Servicio Nacional de Manejo del Fuego insisten en la necesidad de extremar las medidas de prevención, especialmente en zonas rurales. La recomendación central es evitar cualquier tipo de quema, ya sea de residuos, rastrojos o pastizales, y reforzar la vigilancia en campos y caminos rurales. La detección temprana y el aviso inmediato a las autoridades pueden resultar determinantes para evitar que un foco se convierta en un incendio de gran magnitud.

La alerta vigente vuelve a poner en evidencia la creciente exposición del agro argentino a eventos climáticos extremos y la importancia de la planificación, la prevención y la coordinación entre productores, organismos técnicos y autoridades para reducir riesgos y proteger una actividad estratégica para la economía del país.

AGRITOTAL -ARGENTINA -06 Enero 2026