minerales críticos y tierras rarasUruguay fuera de la discusión sobre minerales críticos y tierras raras, que mueve al mundo: ¿qué impacto puede generar?

El País conversó con expertos, quienes analizaron cómo queda parado Uruguay en medio de una guerra comercial entre potencias y ante productores de estos codiciados materiales.

Visualizando un mundo con predominio de energías verdes, es fácil concluir que gran parte del futuro pasa por los minerales críticos —como litio, cobalto, cobre, estaño, titanio, etcétera— y las tierras raras, que son fundamentales para las nuevas tecnologías, como los vehículos eléctricos, baterías o paneles solares.Uruguay no está en la jugada ya que no cuenta con este tipo de minerales en sus suelos que, desde ya, se sabe que serán cada vez más cotizados a nivel internacional.

¿Uruguay está fuera por completo de esta jugada del futuro que ya está en proceso? ¿Cómo queda el rol del país como potencial comprador de estas materias cuando en algún momento las necesite? ¿Las naciones que tienen estos recursos tienen más oportunidades de lograr un mayor desarrollo?

Francisco Monaldi, director del Programa de Energía de América Latina del Instituto Baker de Rice University, afirmó a El País desde Texas (EE.UU.), que, aunque Uruguay no se beneficia de esta nueva búsqueda de minerales a escala mundial, tampoco significa que vaya a sufrir un impacto negativo.

“Uruguay podrá usar, para sus paneles solares y vehículos eléctricos, algunos de estos minerales. Va a ser un comprador de estos productos a medida que desarrolle su matriz energética y pudiera verse impactado negativamente si se incrementan mucho esos precios, al igual que cualquier otro país que fundamentalmente quiere trabajar con renovables, pero no creo que sea un impacto significativo”, advirtió Monaldi.

“Lo principal que Uruguay deberá tener en cuenta es que no se va a beneficiar de este auge mineral que pareciera sí lo va hacer gran parte del resto de la región a su alrededor”, agregó en relación, por ejemplo, al litio que tienen Argentina, Chile, Bolivia, entre otros países.

El ingeniero Omar Paganini —quien fuera ministro de Industria, Energía y Minería y de Relaciones Exteriores durante el gobierno del anterior presidente Luis Lacalle Pou—, en diálogo con El País, dijo que “Uruguay será, en el mejor de los casos, comprador de imanes de alta potencia, no fabricante. Y también comprador de vehículos eléctricos y de otros mecanismos que utilizan alta potencia también, que son las que corresponden a las llamadas tierras raras", poniendo énfasis en que “todo eso, actualmente está viniendo de China”.

En última instancia, a su entender, el panorama para Uruguay podría complicarse ante eventuales nuevas regulaciones en la comercialización de vehículos chinos —léase autos o autobuses eléctricos— a nivel internacional, observando también que hoy en día ese país tiene acceso a las tierras raras de manera relativamente más sencilla que otros.

Sin duda, esto es desde ya una preocupación para aquellas naciones con industrias automotrices y aeroespaciales. “Los aviones, sobre todo los aviones militares y ciertos instrumentos, todos usan imanes de alta potencia para alguna cosa. Pero Uruguay no tiene industrias de esa sofisticación”, agregó.

Sobre el litio, que se usa fundamentalmente para la elaboración de baterías, la historia es algo distinta. Y si Uruguay quisiera generar esa industria (algo que no está previsto por el momento), seguramente tendría que recurrir al litio de Argentina.

Consultado sobre la oportunidad perdida para Uruguay por no contar con tierras raras, a diferencia de sus vecinos, Paganini consideró que el desarrollo de los países a futuro también pasará por otras verticales y que la clave de Uruguay estará en no perder su foco: “es un país básicamente ganadero, con gran necesidad de más alta tecnología y de mercados abiertos, y que ahí estará su desarrollo”.

Ante la ventaja que tienen los países productores de los codiciados minerales críticos mencionados, frente a un Uruguay que carece de éstos, Paganini recordó que los precios están dados por los mercados y por otras dinámicas regulatorias, por lo que no necesariamente se sufrirá una desventaja dramática a ese nivel.

El exministro puso el foco en lo que sí, a su entender, debería preocupar más a Uruguay: la dinámica geopolítica entre las potencias —Estados Unidos y China—, en torno a los minerales críticos y otras pugnas, y cómo quedan los demás países en ese contexto.

Ignacio Bartesaghi, director de la Escuela de Negocios Internacionales de la Universidad Católica (UCU), destacó a El País, que desde el ángulo geopolítico-económico “en realidad, el asunto no es solamente qué países o no tienen estos minerales tan importantes para las nuevas tecnologías —ya que, de hecho, en América Latina no son pocos—, sino quiénes pueden realmente explotarlos. Y ahí la ventaja la lleva China".

Es más, China ha llegado a cerrar algunas exportaciones de sus minerales críticos en un contexto de guerra comercial, lo que perjudicó económicamente a varios países, porque no son fáciles de sustituir ni de explotar; se requiere de una tecnología que no todos tienen y sí la tiene la potencia asiática.

“Si bien Uruguay no está metido en la discusión de los minerales críticos, porque están asociados a una industria tecnológica que hoy el país no tiene, debería poner el asunto sobre la mesa, porque está vinculado a las energías renovables y además porque el país le está dando la espalda a esta discusión profunda mundial, desconociendo incluso si los tiene en sus suelos o no. Incluso, podría avanzar en acuerdos con la región previendo alguna eventual necesidad de ese uso a futuro”, se cuestionó.

Lo cierto es que actualmente en Uruguay no existe una demanda industrial que reclame la importación de ese tipo de minerales, a diferencia de los grandes países, pero, según Bartesaghi, igual podría involucrarse más en este asunto.

“(Como país) no estamos siguiendo esta discusión, ni desde lo geopolítico, ni desde el punto de vista de las relaciones internacionales, cuando seguramente existen otros instrumentos vinculados a estos minerales que podrían llegar a interesarnos”, apuntó, reconociendo igual que no es una prioridad.

Estudios de Rice University
Según estudios de Rice University, Texas —entre otros— se espera un incremento brutal de la demanda de litio, cobre, níquel y otra serie de minerales críticos en los próximos años, debido a que son fundamentales para las nuevas tecnologías, lo que requerirá inversiones gigantescas.

“Esto ya comenzó pero tardará, se requiere exploración, desarrollo de minas y una serie de procesos caros, que hará difícil que se dé a basto con la oferta que habrá”, afirmó a El País Francisco Monaldi, director del Programa de Energía de América Latina del Instituto Baker de Rice University.

Otros obstáculos tienen que ver con disposiciones regulatorias y riesgos políticos en los países donde están presentes estas reservas, demás de aspectos medioambientales vinculados a temas de su procesamiento y a las comunidades que viven en las zonas o cercanías (es decir, cómo se benefician, impactos, etcétera).

“No es que los minerales no estén disponible, detectamos que hay bastante potencial en términos de recursos y reservas, por ejemplo en el sector del cobalto. Los obstáculos están más bien en las velocidades de explotación, en las inversiones y regulaciones”, reafirmó Monaldi.

China a la cabeza
China es el país que más procesa —por lejos— los minerales críticos del mundo. Al decir de Monaldi, “el litio o el cobre que se produce en América Latina, prácticamente todo, lo procesan los chinos”.

Según el experto, la mayoría de los minerales que se requiere para la transición energética no es que no abunden en la tierra— sí abundan, a excepción del cobalto (casi todo está en el Congo)—, pero en general es bastante difícil su procesamiento.

“Incluso Estados Unidos tiene bastantes minerales críticos, pero por años no los ha desarrollado por cuestiones ambientales; acá nadie quiere que le construyan una mina en su Estado y también hay muchas regulaciones vinculadas a las comunidades, con sus sistemas de agua, que han hecho inviable los proyectos”, agregó Monaldi desde Texas.

En contraposición con otras potencias, China ha demostrado tal grado de eficiencia que hace muy difícil competir con su tecnología y expertise, un tema que ha potenciado la rivalidad geopolítica entre Washington y Beijing y un juego en el que también participan países productores como Groenlandia, Argentina y otros de esta región.

En América Latina destaca el llamado “triángulo del Litio” entre Argentina, Chile y Bolivia, unas de las reservas más grandes del mundo de litio. Y por supuesto también Brasil, que acaba de firmar un acuerdo importante en materia de materiales críticos y tierras raras con India.

“Estados Unidos tiene mucho interés en que se desarrolle esta industria en el hemisferio occidental para no depender tanto de China, pero se agrega el problema de que las empresas americanas y europeas tienen baja aversión al riesgo y no necesariamente quieren desarrollar los proyectos en Sudamérica, mientras que las chinas sí”, notó Monaldi, considerando que en la potencia asiática las decisiones pasan más por el gobierno, no tanto por la voluntad del sector privado.

¿Por qué muchas empresas estadounidenses no quieren invertir en esta industria, cuando gran parte del futuro radica allí? “Porque las fases de desarrollo de las minas, muchas veces pueden llevar más de una década”, respondió el experto.

“No es cuestión de que la administración (de Donald) Trump apoye, o de que las relaciones entre Milei y Trump sean buenas, el tema tiene que ver con el largo plazo, con que estén dadas las condiciones para que un proyecto de 30 años funcione. Ese es el tema”, agregó.

Respecto a los precios internacionales, los analistas consultados afirmaron que muchas veces son bastante imprevisibles, porque por ejemplo, hace pocas semanas se pensaba que el litio subiría sustancialmente y no ha sido tan atractivo últimamente.

Diario EL PAIS -Montevideo - URUGUAY - 02 Marzo 2026