Productores y empresarios del agro en Argentina proyectan la construcción de planta de bioetanol
Un grupo de 20 productores y empresarios agropecuarios están impulsando un ambicioso proyecto que podría incluir a Buenos Aires en el selecto grupo de provincias productoras de bioetanol de maíz: la instalación de una planta para la elaboración del biocombustible en General Villegas. Esta iniciativa, que lleva un par de años en pleno proceso de desarrollo por parte de integrantes de productores del Movimiento CREA Villegas y empresarios de la zona, no solo es factible desde el aspecto económico y práctico, sino que también significaría una nueva matriz y entramado productivo para una región maicera por excelencia, que se encuentra alejada de los puertos.
De acuerdo a lo que indica un informe difundido por diario Clarin, los requerimientos para la creación de BIOVI --nombre de la empresa en formación-- no son pocos: se precisa una inversión de U$S 100 millones --de los cuales ya estaría disponible la mitad--, pero también cambios en la política de biocombustibles que lleven a un incremento en el corte del etanol con la nafta. Estas cuestiones son muy necesarias para cristalizar el emprendimiento, pero también cabe decir que este proyecto cuenta con una viabilidad excepcional debido a ciertos aspectos centrales.
Según comentó a Clarín Rural uno de los impulsores de la iniciativa, Pierre Courreges, las condiciones para instalar una planta en dicha localidad “se empezaban a dar”. BIOVI produciría 88.855 m3 de etanol al año; 201.656 toneladas de burlanda; 3.240 toneladas de aceite; y 100 puntos de trabajo de manera directa y 300 indirectamente. “La primera condición que se daba era que llegaba un ramal de gas a Villegas y pasaba por la ruta en frente a nuestros campos. También un ramal importante, novedoso, de energía eléctrica de media tensión. Ahí nos dimos cuenta que las condiciones para la instalación de una planta podían existir”.
Sostuvo. Pero también la macroeconomía comenzaba a sentar las bases del proyecto: ”después hubo un cambio de gobierno que empezó a apuntar un poco más al desarrollo, a acomodar la economía. Hasta ese momento, recordemos que todas las empresas argentinas, y el campo también, éramos casi empresas financieras, tratando de buscar algún crédito, que después lo podíamos pagar más fácil por algún tipo de devaluación. Entonces, cuando vimos que empezó en el país la búsqueda de una economía más sana, más normal dentro de lo que es el mundo, nos dimos cuenta que teníamos que apuntar a la eficiencia y a la reducción de costos”. Es allí cuando los productores comenzaron a investigar cómo funcionaba la industria en países que llevan la delantera en este aspecto, como Brasil y Estados Unidos, pero también se referenciaron en los ejemplos locales, que apostaron por este biocombustible y hoy son referentes del sector. Es por eso que recurrieron a BIO4, empresa cordobesa pionera en la producción de bioetanol a base de maíz y una de las más importantes del país. “Empezamos a recorrer campos y empresas, y llegamos a BIO4, para ver el tema del etanol: nos mostraron la planta, toda la tecnología y los beneficios y nos pareció muy interesante”, repasó.
El proyecto
El proyecto para instalar una planta de bioetanol a base de maíz es más que ambicioso. La inversión inicial sería de poco más de U$S 107 millones que se canalizaría a través de Régimen de Incentivo a Medianas Inversiones (RIMI), que espera ser reglamentado.
La planta, que ya cuenta con un predio asignado, se instalaría a 16 kilómetros de General Villegas, y crearía 100 empleos directos y 300 de manera indirecta. La capacidad productiva instalada sería de 248 m3 de bioetanol al día, lo que daría una producción total de 88.855 m3 al año. Asimismo, se elaborarían 201.656 toneladas de burlanda y 3.240 toneladas de aceite (TCO). Para eso se requieren unas 216.590 toneladas de maíz al año, 49.600 m3 de gas por día, 2.75 MW de electricidad y 60 m3 de agua por hora, todos servicios que están asegurados por las empresas prestadoras. Pero la instalación de una nueva planta de etanol --sería la séptima en el pais--, no solo reportaría un beneficio ambiental, --contamina un 85% menos que los combustibles fósiles, o económico, se reduciría la necesidad de importar nafta-- sino que también sería una mejora en los ingresos para los productores agrícolas y ganaderos. Esto es así por la ubicación de General Villegas, que se encuentra a 360 kilómetros del puerto de Rosario.
“El costo del flete para llegar hasta el puerto es de U$S 40. Entonces, eso le puede generar a los productores un ahorro en ese sentido. Por otro lado, el subproducto que es la burlanda, es un alimento espectacular para el ganado con dos efectos: reduce los costos de alimentación entre un 10 y un 12% y mejora la calidad de la carne, el marmoleo, que a los frigoríficos les interesa mucho también”, dijo Courrieges.
