La pesca inaugura exportaciones sin aranceles a Europa y abre una nueva etapa
Un envío de merluza a Lituania marca la primera exportación sin aranceles bajo el acuerdo Mercosur-UE.La industria pesquera uruguaya concretó un hito que puede marcar un antes y un después para el sector: la primera exportación hacia la Unión Europea sin pagar aranceles, en el marco del acuerdo alcanzado entre el Mercosur y el bloque europeo.
Se trata de un cargamento de 28 toneladas de merluza procesada que partirá el lunes próximo desde el puerto de Montevideo, rumbo a Lituania y que inaugura, en los hechos, los beneficios comerciales del tratado.
El trámite de exportación fue realizado por la empresa CIUPSA y representa el primer uso efectivo de las preferencias arancelarias que comenzaron a regir de manera provisoria desde el 1º de mayo. Para la industria, no se trata solo de una operación comercial más, sino de una señal concreta de apertura de oportunidades tras años de dificultades.
El envío saldrá la semana próxima a bordo del buque MSC INSA. Inicialmente, estaba previsto que se cargara este miércoles a bordo del Xiamen Express, de la naviera Hapag-Lloyd, pero el buque –que viene de Buenos Aires- debió modificar su itinerario y suspender la escala en Montevideo.
La mercadería consiste en merluza tipo HGT (sin cabeza, vísceras ni cola), un formato que implica mayor valor agregado y procesamiento industrial en origen.
Hasta la entrada en vigor del acuerdo, el pescado uruguayo enfrentaba un arancel del 15% para ingresar al mercado europeo, lo que limitaba su competitividad frente a otros proveedores. La eliminación de ese impuesto representa un cambio sustancial en las condiciones de acceso.
Desde la Cámara de Industrias Pesqueras del Uruguay (CIPU), se destacó que este nuevo escenario permite competir “de igual a igual” en uno de los mercados más exigentes del mundo. La Unión Europea, además, es el principal importador global de productos pesqueros, lo que la convierte en un destino estratégico. El presidente de la CIPU, Juan Riva-Zucchelli, valoró el momento como un punto de inflexión. Según expresó, la concreción de esta exportación “devuelve la esperanza” a un sector que viene atravesando una etapa crítica. Sus palabras reflejan el ánimo de una industria que, pese a las dificultades recientes, busca reposicionarse en el comercio internacional.
Una industria golpeada
El entusiasmo generado por esta primera exportación no puede entenderse sin considerar el contexto previo. La pesca uruguaya atravesó en los últimos años una coyuntura compleja, marcada por conflictos laborales prolongados que afectaron la operativa y provocaron la pérdida de prácticamente dos zafras completas.
A esto se sumaron factores económicos adversos, como el aumento de los costos de producción —en particular los combustibles—, así como desafíos logísticos y regulatorios. También incidieron cuestiones ambientales, como las tensiones en torno a la prospección sísmica en aguas uruguayas.
En ese escenario, la apertura de un mercado como el europeo sin barreras arancelarias aparece como una oportunidad concreta para reactivar la actividad, mejorar márgenes y recuperar volúmenes de exportación. Uno de los aspectos destacados por el sector es el tipo de producto exportado. La merluza HGT implica un mayor nivel de procesamiento en Uruguay, lo que se traduce en más empleo y en una cadena de valor más robusta.
A diferencia de la exportación de materia prima sin procesar, este formato requiere tareas industriales que generan trabajo local y permiten capturar mayor valor en origen. Para la industria, este es un camino clave para consolidar una estrategia exportadora sostenible. Además, el acceso preferencial al mercado europeo podría incentivar nuevas inversiones en tecnología y capacidad de procesamiento, con el objetivo de cumplir con los estándares exigentes de ese destino.
El envío también constituye uno de los primeros efectos tangibles del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, un tratado que llevó más de dos décadas de negociaciones y que comenzó a aplicarse de forma provisoria recientemente.
El acuerdo prevé una liberalización arancelaria progresiva para una amplia gama de productos, con el objetivo de facilitar el comercio entre ambos bloques. En el caso de la pesca, la eliminación inmediata del arancel representa uno de los beneficios más claros. Sin embargo, la implementación plena del tratado aún enfrenta etapas pendientes. Para su entrada en vigor definitiva, se requiere la ratificación del Parlamento Europeo y un pronunciamiento del Tribunal de Justicia de la Unión Europea sobre su compatibilidad jurídica. Mientras tanto, la aplicación provisional permite comenzar a capitalizar algunas ventajas, como lo demuestra este primer envío. Desde el sector pesquero, las expectativas son moderadamente optimistas. Si bien reconocen que el acuerdo no resuelve todos los problemas estructurales de la industria, lo consideran una herramienta clave para mejorar su posicionamiento internacional.
El acceso a un mercado de alto valor como el europeo puede traducirse en mejores precios, mayor estabilidad y nuevas oportunidades comerciales. Sin embargo, también implica desafíos en términos de calidad, trazabilidad y cumplimiento de normas sanitarias y ambientales
