La economía uruguaya¿La economía uruguaya está en recesión? Lo que dicen datos y analistas, que hablan de "frenazo" y un 2026 "más débil"

Analistas hablan de una “recesión técnica” en base al indicador adelantado del Banco Central, aunque advierten sobre factores transitorios y un arranque más débil para 2026.¿La economía uruguaya entró en recesión? El último dato del Indicador Mensual de Actividad Económica (IMAE) publicado por el Banco Central (BCU) recientemente volvió a instalar el debate sobre el momento que atraviesa la actividad.

El indicador adelantado mostró que en diciembre de 2025 la actividad cayó en términos desestacionalizados (al comparar frente al mes previo) y completó dos trimestres consecutivos de reducción en términos desestacionalizados. Esto implica que la economía uruguaya estaría en "recesión técnica" (dos trimestres seguidos de caída, según la literatura económica) algo que deberá confirmar el dato del Producto Interno Bruto (PIB) al último trimestre de 2025 que se conocerá el próximo 24 de marzo. ¿Qué dicen los analistas? ¿Cuál es la situación de la economía uruguaya?

Según los datos del IMAE, en el promedio de 2025, la actividad creció 1,8%, lo que refleja un desempeño muy desigual entre el primer y el segundo semestre y una menor expansión de la economía que la que previó el gobierno en la ley de Presupuesto (2,6% de aumento).

Para el economista Nicolás Cichevski, gerente senior de la práctica de Análisis Económico en CPA Ferrere, el desempeño de la actividad durante 2025 dejó un balance más débil de lo que se proyectaba al inicio del año. Según explicó, el crecimiento promedio anual cercano a 1,8% (según el IMAE) se explica en gran medida por el arrastre estadístico del año anterior y por un primer semestre relativamente más dinámico.

“El desempeño fue bastante asimétrico entre semestres. Tuvimos crecimiento en el promedio del año, pero básicamente se explica por el arrastre de 2024 y por una primera mitad algo mejor, mientras que el segundo semestre fue bastante flojo en materia económica”, señaló.

Cichevski agregó que el enfriamiento fue mayor al esperado incluso por quienes anticipaban cierta desaceleración. “Nosotros preveíamos cierta desaceleración, pero no teníamos incorporado un escenario como el que se configuró finalmente”, afirmó.

De acuerdo con el economista, los datos del IMAE muestran que el PIB desestacionalizado habría caído en el tercer y cuarto trimestre del año. “Eso configura lo que en las carreras suele llamarse una recesión técnica, que no es más que una forma de referirse a una situación en donde el PIB cae dos trimestres consecutivos”, explicó.

De cara a 2026, el economista advirtió que el punto de partida es más bajo de lo previsto inicialmente. “Eso deja un arranque para 2026 más débil, con lo cual el desempeño económico probablemente también sea moderado”, dijo.

Además, señaló que existen factores estructurales que condicionan la actividad. “La inversión se encuentra estancada desde hace prácticamente dos años y Uruguay enfrenta problemas de competitividad en un escenario global incierto”, sostuvo. A esto se suma el impacto de la debilidad del dólar sobre los sectores exportadores, que ven presionada su rentabilidad, según el economista.

Para el economista Ramón Pampín, gerente del Área Económica de la consultora PwC, los datos del indicador adelantado también confirman que la economía experimentó un enfiramiento marcado hacia el final de 2025.

“Si miramos lo que está mostrando el indicador adelantado del Banco Central, los datos del tercer y cuarto trimestre están dando cuenta de un frenazo”, afirmó.

Según Pampín, los registros son todavía preliminares, pero permiten observar con claridad el cambio en la dinámica económica. “Evidentemente dan cuenta de que la economía se frena en el año 2025”, indicó.

El economista agregó que este escenario también se refleja en otros indicadores adelantados. “Si mirás la importación de bienes de capital o de bienes durables, se observa un frenazo muy importante. Eso sugiere que a la inversión no le está yendo bien”, explicó.

Para Pampín, esta debilidad de la inversión termina trasladándose al mercado laboral. “El empleo está muy ligado a lo que pasa con la actividad. Si la actividad se frena y la inversión se debilita, el empleo empieza a crecer a tasas cada vez más bajas”, sostuvo.

Además, señaló que la competitividad cambiaria seguirá siendo un desafío para los sectores exportadores. “El dólar ha estado en un lugar de bastante incomodidad para el sector exportador, sobre todo para los sectores intensivos en mano de obra. La rentabilidad está comprometida no solo por precios sino también por los costos”, dijo.

En ese contexto, Pampín advirtió que no todos los factores que influyen en la actividad dependen de decisiones locales. “El comportamiento del dólar es más bien mundial que idiosincrático en el caso de Uruguay. Pero hay problemas de competitividad asociados al costo país que sí requieren reformas microeconómicas”, señaló.

En tanto, el economista Aldo Lema, socio director de Vixion, también confirmó a El País que, a su juicio, la economía uruguaya ya ingresó en una recesión técnica.

“La economía uruguaya cayó en lo que suele llamarse una ‘recesión técnica’ al experimentar dos trimestres consecutivos de caída desestacionalizada del PIB”, afirmó.

Según Lema, el nivel de actividad alcanzó un máximo en abril y luego comenzó una tendencia descendente. “Desde ese mes a diciembre la actividad económica desestacionalizada cayó cerca de 2%”, señaló.

El economista considera poco probable una recuperación rápida en los primeros meses de este año. “Es poco probable que se observe una reactivación durante el primer semestre debido a la prolongación de la sequía, una temporada turística menos favorable que las expectativas y la guerra en Medio Oriente”, indicó.

Además, advirtió que el enfriamiento económico ya comenzó a reflejarse en el mercado laboral. “Se ha producido una desaceleración en el número desestacionalizado de ocupados, que probablemente se profundice este año”, explicó.

En cuanto a las perspectivas, Lema prevé un crecimiento muy moderado en 2026. Su estimación inicial para el PIB era cercana al 1%, pero admitió que la podría revisar a la baja. “Tras la divulgación de las Cuentas Nacionales (el 24 de marzo) podría recortarse a cerca de 0,5%”, sostuvo.

Desde la consultora Exante, la economista y socia Tamara Schandy coincidió en que los datos recientes sugieren que la economía se encuentra en la fase más débil del ciclo.

“La economía opera por debajo de su nivel potencial. Estamos en la parte baja del ciclo”, señaló.

Al igual que los otros analistas, Schandy entiende que los últimos registros del IMAE apuntan a una recesión técnica. “Dos trimestres consecutivos de caída de la actividad alertan de que la economía habría ingresado en recesión, y eso es lo que sugieren los datos recientes”, afirmó.

Para la economista, dos variables clave a seguir de cerca son la inversión y el empleo. “Son dos variables centrales a monitorear para evaluar la evolución del ciclo”, explicó.

Schandy consideró que el freno de la economía no se explica únicamente por factores externos. “Si el shock fuera puramente externo, la desaceleración regional sería más sincronizada, y eso no es lo que muestran los datos”, señaló.

En el mercado laboral, "nuestros modelos tienden a proyectar más bien un estancamiento, pero si la inflación permanece en niveles bajos el crecimiento del salario real podría ser mayor al que estamos previendo actualmente. Eso puede leerse como una buena noticia desde el punto de vista del poder de compra de los hogares, pero también es más presión de costos en las empresas. En un contexto sin crecimiento económico, sin mayores ganancias de productividad y con dificultades de competitividad, el riesgo es que las empresas no encuentren espacios para absorber esos costos incrementales y el ajuste sea por el empleo", explicó.

Además, subrayó el impacto de la competitividad cambiaria. “Uruguay ya partía de un dólar muy bajo, lo que hace que el país esté caro en dólares, algo que afecta a los sectores exportadores y a quienes compiten con importaciones”, indicó.

El economista y director del Observatorio de la Coyuntura Económica de la Universidad Católica del Uruguay (UCU), Javier de Haedo, también interpretó los datos recientes como una confirmación del enfriamiento económico.

“Se confirmó el enfriamiento de la economía que el IMAE venía mostrando desde el inicio del segundo semestre”, señaló.

Según explicó, la actividad cayó 0,6% en el cuarto trimestre respecto al tercero, que ya había mostrado una contracción. “De esta forma se configuró la recesión desde un punto de vista técnico”, afirmó.

De Haedo recordó que episodios similares se registraron en momentos recientes, como durante el inicio de la pandemia en 2020 o durante la sequía de 2022.

En el promedio anual, el crecimiento habría sido de aproximadamente 1,8%, aunque buena parte se explica por el arrastre estadístico proveniente de 2024. “El arrastre para 2025 era de 1,1%, lo que explica una parte importante del crecimiento observado”, indicó.

En cambio, el arrastre que deja 2025 para este año es negativo. “El arrastre para 2026 sería de alrededor de -0,5%, lo que implica que la economía comienza el año con un punto de partida desfavorable”, señaló.

Esto complica el cumplimiento de las proyecciones oficiales. “Para alcanzar el crecimiento de 2,2% previsto por el Ministerio de Economía, la economía debería expandirse cerca de 1% por trimestre durante todo el año, lo que implica más de 4% anual”, concluyó en su monitor de coyuntura económica de la UCU.

Diario EL PAIS -Montevideo - URUGUAY - 05 Marzo 2026