Después de varias décadas en las que Uruguay construyó una importante base de bosques plantados y desarrolló una industria de celulosa de escala internacional, el sector forestal comienza a mostrar señales de una nueva etapa. Inversiones en madera sólida, plywood, madera de ingeniería y productos de mayor transformación conviven con propuestas para ampliar la superficie forestada y con la discusión sobre qué nuevas industrias podrían instalarse en el país durante los próximos años.
El cambio no supone sustituir el modelo que convirtió a la celulosa en uno de los principales productos de exportación de Uruguay, sino ampliar la cantidad de destinos industriales disponibles para la madera. El desafío que comienza a plantearse es cuánto más valor puede obtener el país de una materia prima forestal que ya produce en gran escala y qué condiciones serían necesarias para sostener una nueva expansión.
Una nueva ola de inversiones en madera sólida
Parte de esa transformación ya está en marcha. Lumin avanza con su nueva planta de plywood en Melo, una inversión de alrededor de US$ 140 millones con capacidad prevista de 164.000 metros cúbicos anuales, que elevará la capacidad total de la compañía en Uruguay a cerca de 500.000 metros cúbicos por año. La empresa prevé iniciar operaciones durante 2026. El proyecto tiene además una característica significativa: se instala próximo a plantaciones que comenzaron a desarrollarse hace aproximadamente dos décadas y que ahora alcanzaron condiciones para su transformación industrial.
En el norte del país también aparecen movimientos relevantes alrededor del pino. BrasPine anunció un proyecto industrial en Rivera, mientras Urufor desarrolla una nueva planta destinada al procesamiento de esta especie. En Tacuarembó, Arboreal avanza en otra dirección de especialización: madera estructural e industrial de mayor transformación.
La Corporación Financiera Internacional aprobó para Arboreal un paquete de financiamiento de US$ 40 millones destinado a su programa de inversiones 2026-2028. Entre los proyectos se encuentran una línea de madera termomodificada, sistemas para aprovechar subproductos y aserrín mediante biomasa y briquetas y mejoras adicionales de la planta. La empresa ya produce madera de ingeniería, incluyendo CLT y Glulam.
Del volumen de madera al valor de cada metro cúbico
Estas inversiones plantean una cuestión que puede resultar central para la próxima década forestal uruguaya. El país ha desarrollado una importante capacidad para producir madera y celulosa, pero todavía existe espacio para ampliar la transformación mecánica y desarrollar nuevos productos industriales.
Plywood, madera aserrada de mayor elaboración, componentes estructurales, CLT, Glulam y madera termomodificada son algunas de las alternativas que ya tienen inversiones concretas. Otras posibilidades, como MDF, MDP, particleboard, OSB, productos para construcción y un aprovechamiento más amplio de residuos y madera de pequeño diámetro, aparecen como campos potenciales que requerirán evaluar disponibilidad de materia prima, escala industrial, energía, logística y mercados.
La discusión, por lo tanto, comienza a desplazarse desde cuánto bosque puede producir Uruguay hacia una pregunta más amplia: qué combinación de industrias permitiría obtener mayor valor económico de cada metro cúbico cosechado.
La posibilidad de ampliar nuevamente la superficie forestal
Al mismo tiempo, volvió a instalarse la discusión sobre una nueva expansión de las plantaciones. La Sociedad de Productores Forestales presentó recientemente una hoja de ruta que analiza la posibilidad de incorporar otras 500.000 hectáreas forestadas en Uruguay y las condiciones necesarias para hacerlo.
La propuesta incluye estimaciones sobre producción, empleo, exportaciones e impacto económico que corresponden al análisis de la propia organización empresarial y que deberán contrastarse con información oficial, disponibilidad efectiva de suelos, restricciones ambientales, infraestructura y, especialmente, demanda futura de madera.
La cuestión fundamental no es solamente determinar si Uruguay podría plantar otras 500.000 hectáreas. También será necesario definir para qué industrias se produciría esa madera, qué proporción correspondería a pino y eucalipto, dónde estarían localizadas las nuevas plantaciones y qué infraestructura industrial, energética y logística sería necesaria cuando esos bosques alcancen la cosecha.
Pensar la industria que podría existir dentro de 15 o 20 años
La forestación tiene una característica que obliga a anticipar estas decisiones. Entre plantar un árbol y disponer de madera industrial transcurren años y, dependiendo de la especie y del producto buscado, décadas. Las decisiones silvícolas actuales condicionan, por lo tanto, la materia prima que estará disponible para las industrias futuras.
Eso convierte a los proyectos actualmente en construcción en una primera señal, pero no necesariamente en el punto final. La disponibilidad futura de madera podría habilitar nuevas plantas de transformación, mientras el aprovechamiento de subproductos abre oportunidades en biomasa, energía y otros productos derivados de la madera.
Construcción industrializada en madera, materiales de ingeniería, tableros, productos remanufacturados y nuevas aplicaciones de la biomasa forman parte de un escenario internacional en el que la madera está ampliando sus usos. La posibilidad de desarrollar esas cadenas en Uruguay dependerá tanto de disponer de materia prima competitiva como de tecnología, escala, capital, mercados, capacitación e infraestructura.
Una nueva agenda para ICI Forestal
ICI Forestal abordará durante las próximas semanas estas posibilidades en una serie de informes. Analizaremos las inversiones que ya están en ejecución, la disponibilidad futura de pino y eucalipto, el potencial de Rivera y Tacuarembó como polo de transformación de madera sólida, la expansión del plywood en Cerro Largo y las posibilidades de desarrollar industrias que todavía tienen una presencia limitada o inexistente en Uruguay.
También examinaremos qué significaría incorporar nuevas superficies forestales, qué productos podrían justificar esa expansión y cuáles son las restricciones productivas, ambientales, logísticas y comerciales que deberán considerarse. El objetivo será distinguir entre proyectos concretos, oportunidades técnicamente posibles y alternativas que todavía necesitan demostrar su viabilidad económica.
Uruguay ya completó etapas decisivas de su desarrollo forestal: creó una base de plantaciones, construyó una cadena logística y desarrolló una industria de celulosa de escala mundial. La pregunta que se abre ahora es diferente: cuánto más conocimiento, tecnología, transformación industrial y valor puede generar el país a partir de la madera que sus bosques son capaces de producir.
Fuentes principales
Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca. Dirección General Forestal. (2026). Boletín Estadístico del Sector Forestal 2026.
Sociedad de Productores Forestales. (2026, 3 de septiembre). Decisiones de hoy marcan el futuro.
Lumin. (2026). Planta Industrial Melo. Información del proyecto de expansión de plywood en Cerro Largo.
International Finance Corporation. (2026, 5 de mayo). IFC invierte en la empresa uruguaya Arboreal para escalar soluciones sostenibles basadas en madera en América Latina.
ICI Forestal – Elaboración propia a partir de fuentes oficiales, empresariales y sectoriales. 23 de septiembre de 2026.
