Proponen instalar biobardas en los arroyos Sacra y La Curtiembre
Ediles del Partido Nacional presentaron en la Junta Departamental de Paysandú una moción para impulsar la instalación de biobardas en los arroyos Sacra y la Curtiembre, con el objetivo de retener residuos plásticos antes de que lleguen al río Uruguay. La iniciativa propone que la Intendencia realice un estudio de factibilidad técnica para desarrollar una prueba piloto y plantea integrar a centros educativos, instituciones y vecinos en la construcción de estos dispositivos.
La propuesta fue presentada por los ediles Rodrigo Silva, María Castillo, Carmencita Martínez, Aurora Rodríguez, Carlos Romero, Patricia Vásquez Varela, Aparicio Larrañaga, Jorge Pedrosa, Arturo Terra e Ignacio Ifer. En la exposición de motivos, los ediles definen la iniciativa como “sencilla, de bajo costo y de enorme impacto ambiental y comunitario para nuestro departamento”.
“Cada plástico y cada gramo de residuo que logremos retirar del río Uruguay es un poco más de vida y de salud que le estamos regalando a este cauce natural que tanto nos da”, sostienen. La biobarda es un dispositivo artesanal o casero diseñada por el ser humano para retener desechos flotantes.
La moción advierte que, pese a que Paysandú se encuentra estrechamente vinculada al río Uruguay, sus cursos urbanos enfrentan problemas derivados de los residuos. “Nuestras cuencas urbanas –principalmente los arroyos Sacra y la Curtiembre– sufren a diario el arrastre de miles de kilos de residuos plásticos que terminan directo en el río”, señala el documento.
Según los ediles, esa contaminación “destruye la fauna, degrada las costas y afecta la salud de nuestro entorno”, por lo que entienden que es posible comenzar a actuar mediante mecanismos de bajo costo.
“No necesitamos grandes obras ni inversiones millonarias para empezar a solucionar esto”, expresan, y proponen implementar biobardas consistentes en trampas flotantes confeccionadas con materiales reciclados, entre ellos botellas PET y mallas. De acuerdo con la iniciativa, estos dispositivos “permiten retener los residuos que flotan en la superficie sin cortar el flujo del agua ni dañar la fauna del lugar”.
PARTICIPACIÓN DE ESTUDIANTES Y VECINOS
Uno de los componentes centrales de la propuesta es la participación comunitaria. Los ediles plantean que las biobardas puedan construirse mediante talleres en los que intervengan escuelas, liceos, UTU, clubes y comisiones vecinales. “Lo más valioso de este proyecto es que, además de contribuir a la protección del ambiente, permite involucrar directamente a la comunidad”, destaca la moción.
Entre las ventajas señaladas se encuentra también su costo reducido y capacidad de retención. Los proponentes sostienen que una biobarda “cuesta una fracción de un sistema industrial y retiene cientos de kilos de plástico al mes”.
La finalidad, agregan, “es evitar que esos materiales continúen su recorrido hacia el río Uruguay y posteriormente se degraden y contaminen sus aguas”.
Los ediles proponen que la Intendencia, a través de la Dirección General de Desarrollo Productivo y Medio Ambiente y otras reparticiones competentes realice “un estudio de factibilidad técnica para llevar adelante una prueba piloto de biobardas en los arroyos Sacra y de la Curtiembre”.
Los ediles plantean asimismo crear una Mesa de Trabajo Interinstitucional integrada por la Intendencia, el Cenur Litoral Norte de la Universidad de la República, la Comisión de Medio Ambiente, centros educativos y vecinos. El objetivo sería organizar talleres participativos destinados al armado de las biobardas.
