Uruguay ya genera casi toda su electricidad con fuentes renovables. El siguiente desafío es aprovechar mejor esa energía: sumar generación solar, almacenamiento y herramientas digitales que aporten flexibilidad al sistema. La oportunidad es concreta, aunque las baterías y la inteligencia artificial no eliminan por sí solas la variabilidad del viento y el sol.
Los datos preliminares de 2025 del Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM) muestran una matriz eléctrica con 98% de generación renovable. La hidroelectricidad representó 46%, la eólica 34%, la biomasa 14% y la solar 4%; el 2% restante correspondió a fuentes fósiles. Ese panorama sitúa a la energía fotovoltaica como una tecnología con espacio para crecer y diversificar la oferta.
La tecnología de los paneles también avanza. Los módulos bifaciales pueden captar radiación por ambas caras, mientras que las celdas de heterojuntura elevan la eficiencia de conversión. Las celdas tándem de perovskita y silicio alcanzan resultados superiores en laboratorio, pero sus récords no deben confundirse con el rendimiento habitual de los paneles comerciales. Las tablas técnicas de 2025 registran eficiencias distintas según el tamaño y el tipo de dispositivo medido.
El almacenamiento es otra pieza de la transición. Las baterías permiten guardar parte de la electricidad producida cuando hay excedentes y entregarla más tarde, por ejemplo, durante períodos de mayor demanda. Según la Agencia Internacional de Energía (IEA), en 2025 se incorporaron 108 GW de almacenamiento con baterías en el mundo; la química de litio-ferrofosfato (LFP) representó cerca de 90% de las nuevas instalaciones. La mayoría de los proyectos sigue enfocada en almacenar energía durante unas pocas horas: son un recurso de flexibilidad, no una solución para todos los desequilibrios estacionales.
En Uruguay, la Administración Nacional de Usinas y Trasmisiones Eléctricas (UTE) informó que trabaja desde 2025 en un proyecto para almacenar excedentes renovables y que prevé incorporar estos sistemas gradualmente. La empresa también permite que suscriptores de baja y media tensión instalen generación para autoconsumo y baterías en paralelo, bajo requisitos técnicos y de conexión. Para estas instalaciones rigen trámites de registro o autorización ante la Dirección Nacional de Energía, según corresponda.
Las redes inteligentes y los sistemas de gestión pueden ayudar a coordinar generación, almacenamiento y consumo. Los pronósticos meteorológicos y los algoritmos de análisis de datos, por ejemplo, pueden mejorar la planificación de la producción solar y eólica. Para convertir pequeños generadores en recursos coordinados del sistema hacen falta además medición, comunicaciones, reglas de participación e incentivos adecuados; no alcanza con incorporar software.
La combinación solar, eólica e hidráulica puede ampliar las opciones de despacho y ayudar a conservar agua en los embalses cuando las condiciones lo permiten. En industrias y comercios, la generación propia y las baterías también pueden desplazar parte del consumo fuera de las horas más caras. El resultado depende del perfil de uso, el costo de inversión, las tarifas y las condiciones de conexión a la red.
Por eso, hablar de autonomía energética exige precisión: el avance renovable uruguayo se refiere principalmente a la generación de electricidad y no equivale a independencia en todos los usos de la energía. El almacenamiento, la digitalización y una mayor capacidad solar pueden reforzar la seguridad y flexibilidad del sistema; su aporte dependerá de proyectos viables, regulación clara y una integración confiable con la red.
Fuentes consultadas
→ MIEM – Uruguay mantiene su alta renovabilidad en la generación eléctrica, datos de 2025.
→ UTE – Almacenar: el nuevo desafío de la generación renovable, 5 de junio de 2026.
→ UTE – Suscriptor con generación y requisitos para instalaciones de autoconsumo.
→ IEA – Global Energy Review 2026: Battery storage.
→ Green et al. – Solar Cell Efficiency Tables (Version 66), 2025.
ICI Forestal – Elaboración propia a partir de fuentes oficiales, técnicas y periodísticas. 28 de setiembre de 2026.
