El informe El estado de los bosques del mundo 2026 plantea acelerar la restauración de tierras degradadas mediante participación comunitaria, planificación territorial, financiamiento y políticas coherentes. El desafío incluye recuperar funciones ecológicas y sostener beneficios para la producción y los medios de vida.
La → Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) presentó el 28 de septiembre su informe El estado de los bosques del mundo 2026, durante el Comité Forestal y la Semana Forestal Mundial. El documento sitúa la restauración como una inversión estratégica para los sistemas agroalimentarios y el desarrollo rural.
La dimensión del problema es considerable: alrededor de 1.560 millones de hectáreas de tierras están degradadas, incluidas aproximadamente 460 millones de hectáreas forestales. Además, entre 1990 y 2025 se perdieron unos 489 millones de hectáreas de bosque por deforestación.
Qué significa la meta de 470 millones de hectáreas
La FAO señala que cumplir las metas mundiales exige poner bajo restauración al menos 470 millones de hectáreas de tierras de aquí a 2030. La cifra comprende distintos ecosistemas y usos del territorio; tampoco equivale a exigir que toda esa superficie haya completado su recuperación para entonces.
Las intervenciones dependen de las condiciones locales. Pueden combinar regeneración natural, plantación de árboles, agroforestería y mejoras en el manejo de la tierra. El objetivo es recuperar funciones como la protección del suelo, la regulación del agua y el mantenimiento de hábitats, considerando a las comunidades que utilizan esos paisajes.
Los avances requieren una lectura cuidadosa
La Evaluación de los Recursos Forestales Mundiales 2025 recogió información de 70 países y áreas que reportaron casi 44 millones de hectáreas de bosque bajo restauración. Por otra vía, 62 países comunicaron aproximadamente 206,5 millones de hectáreas de bosques y paisajes bajo restauración en sus informes al Convenio sobre la Diversidad Biológica.
Estas cifras no deben sumarse ni compararse directamente: corresponden a sistemas con diferentes coberturas, períodos y definiciones. Estar bajo restauración tampoco demuestra que la recuperación esté terminada. La FAO destaca la necesidad de seguimiento continuo para evaluar resultados ecológicos y sociales.
Cuatro condiciones para ampliar las iniciativas
El informe identifica cuatro vías complementarias: fortalecer los derechos y la participación de las personas; planificar a escala de paisaje; movilizar financiamiento y modelos de negocio adecuados; y establecer políticas, instituciones y marcos jurídicos coherentes.
La participación de los pueblos indígenas y las comunidades locales debe influir en las decisiones. A su vez, el financiamiento público y privado necesita sostener intervenciones de largo plazo, mientras la coordinación institucional debe facilitar su ejecución y continuidad.
La FAO indica que, bajo condiciones favorables, la restauración puede generar beneficios de hasta US$ 30 por cada dólar invertido. Es una estimación condicionada, que no representa una rentabilidad financiera garantizada para cualquier proyecto.
Para el sector forestal, el informe aporta un criterio de evaluación: acompañar la superficie intervenida con evidencia sobre biodiversidad, salud del suelo, agua y beneficios comunitarios. La calidad y permanencia de esos resultados determinarán el alcance efectivo de los compromisos hacia 2030.
Fuentes principales
→ FAO. (2026, 28 de septiembre). Presentación de El estado de los bosques del mundo 2026.
→ FAO. (2026). El estado de los bosques del mundo: presentación interactiva.
ICI Forestal – Elaboración propia a partir de fuentes oficiales y técnicas.
